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CRÍTICAS Cine

Mi nombre es Dolemite – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4
Calificación usuarios: 4.5
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Por:

27-10-2019
Dolemite is my name

Mi nombre es Dolemite marca el regreso de Eddie Murphy a lo más alto con una divertida historia verídica llena de amor cine.

Título original: Dolemite Is My Name
Año: 2019
Director: Craig Brewer (Footloose)
Actores: Eddie Murphy, Keegan-Michael Key, Craig Robinson
Fecha de estreno:25 de October de 2019 (MX)

El cine ya es fascinante por sí solo, pero es imposible no sentir una emoción especial cuando este aprovecha sus propiedades metanarrativas para explorarse a sí mismo. Ya sean dramas que exaltan la añoranza de las viejas glorias (El ocaso de una vida, 1950), tramas que plasman las emociones generadas por el arte (Cinema Paradiso, 1988) e incluso homenajes a sus más fallidos representantes que de algún modo lograron destacar en la dura industria creativa (Ed Wood, 1994), el cine dentro del cine es fascinante por sus historias, así como por lo que representa: la lucha máxima en la industria de los sueños. Mi nombre es Dolemite es buen ejemplo de ello.

La cinta gira alrededor de Rudy Ray Moore, figura del blaxploitation setentero y sus esfuerzos por alcanzar la fama tras varios años de fracasos. Cuando parece que finalmente ha conseguido el objetivo con el irreverente papel de Dolemite que le acompañaría durante toda su carrera, el cómico voltea al cine convencido de que protagonizar una película será la única manera de alcanzar sus metas. Y aquí es cuando empiezan los problemas…

De primera instancia, es fácil pensar que se trata de otra cinta sobre producciones fallidas, que en este caso busca emular lo hecho por la reciente The Disaster Artist: Obra maestra (2017). Aunque tiene algunas similitudes, la cinta de Craig Brewer tiene una esencia muy distinta a la de James Franco, pues lejos de apoyarse en excentricidades u obsesiones de su personaje central, sigue una ruta más convencional que exalta la lucha por cumplir las metas hasta en las situaciones más adversas.

Resulta difícil imaginar una mejor elección para el rol estelar que Eddie Murphy: su carisma es determinante para exhibir las mejores herramientas de un hombre que supo vender sus ideas a un mundo que no siempre parecía entenderle; su comicidad para capturar el humor del personaje que le llevó a la fama entre la comunidad afroamericana; y su talento para plasmar las numerosas preocupaciones suscitadas en una industria plagada de adversidades y donde el menor tropiezo puede conducir al fracaso definitivo. Sin duda, su mejor trabajo desde Dreamgirls (2006), que le diera su primera y única nominación al Premio de la Academia. Y es que si el actor logró convertirse en uno de los grandes referentes del cine norteamericano no fue por las comedias banales que han dominado su carrera en los últimos años, sino por su labor durante los 80 y 90 en historias que aprovechaban el humor para transmitir toda clase de mensajes.

Más destacado aún es que lejos de ser una simple exploración a la vida y obra de Moore, la producción aprovecha para abordar el sentir de una comunidad afroamericana que no siempre se identifica con los productos culturales otorgados por industrias casi netamente anglosajonas, lo que resulta en una importante reflexión sobre la necesidad de un cine más inclusivo en todos los campos de la producción. Este mensaje se intensifica con el apoyo de un estupendo elenco que incluye a Da’Vine Joy Randolph, Tituss Burgess, Keegan Michael-Key y Wesley Snipes, cuyos personajes capturan, ya sea con emotividad, humor o ironía, aunque siempre con sutileza, las distintas caras de un sector de la población históricamente marginado.

Finalmente, el cine como protagonista: es el objetivo del personaje central, pero también su propia fuente de inspiración en una memorable secuencia al interior de una sala donde vislumbra por primera vez el sueño y por ende el detonante de la gran aventura. También es el conflicto ante los retos surgidos en el camino, el clímax en los momentos más desesperados y la resolución en una de tantas historias fascinantes que oculta esta expresión artística. O lo que es lo mismo, metacine en su forma más pura.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Dolemite (Dir. D’Urville Martin, 1975)
  • Un príncipe en Nueva York (Dir. John Landis, 1988)
  • The Disaster Artist: Obra maestra (Dir. James Franco, 2017)

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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