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¿Mickey Rourke, este lugar es muy poco para ti?

Por:

05-02-2009

En español: ¿Demasiado  para su silla? Lo siguiente se reproduce con permiso de su autor, Steven Gaydos en Daily Variety y aparece en su blog en http://weblogs.variety.com/hal/2009/02/mickey-dont-lose-that-number-mickey-rourke-refuses-to-sit-at-oscar-nominees-luncheon.html Mickey Rourke se rehusa a sentarse en la comida para los nominados al Oscar. Llámenlo una variación en el curso de los Oscar, donde un periodista (o lo que […]

En español:

¿Demasiado  para su silla? Lo siguiente se reproduce con permiso de su autor, Steven Gaydos en Daily Variety y aparece en su blog en http://weblogs.variety.com/hal/2009/02/mickey-dont-lose-that-number-mickey-rourke-refuses-to-sit-at-oscar-nominees-luncheon.html

Mickey Rourke se rehusa a sentarse en la comida para los nominados al Oscar.

Llámenlo una variación en el curso de los Oscar, donde un periodista (o lo que queda de el) se emociona por cenar con los grandes – sólo para sacar la pajilla corta cuando llega la hora de la asignación de mesas.

O llámenlo la ley de Mickey, donde el remanso de una estrella apagada regresa a la gloria sólo para olvidar las reglas de orden de los Oscar.

Pero nos estamos adelantando a la historia.

Acabo de regresar de la comida de los nominados a los Oscar y (fuera de cenar con 112 luminarias nominadas de todas los ramos, incluyendo estrellas brillantes como Kate Winslet, Sean Penn, Robert Downey Jr. etc. y genios como Andrew Stanton, Danny Boyle, Ed Catmull, David Hare, etc.) es un evento relativamente tradicional y callado: Poca plática casual y electricidad, mucha tradición y clase de los Oscar. "Todo mundo gana" dice el presidente de la Academia Sid Ganis. "Este es el más democrático de los eventos, donde las estrellas nominadas se sientasn con los diseñadores de producción nominados, artistas de efectos especiales, expertos de vestuario y no hay una mejor mesa que otra en el lugar".

Vale pues. Se le da vuelta a una pequeña rejilla como cuando juegas bingo con pelotitas numeradas y yo saqué la mesa 25, que estaba llena de gente maravillosa como el guionista Courtney Hunt (Río Congelado) el director Byron Howard (Bolt) el gobernador de la Academia Phil Ronbinson, el consejero de la Academia David Quinto y la estrella protagonista del regreso más comentado de esta temporada, Mickey Rourke. 

Todo mundo se reía mientras esperabamos la llegada del último comensal, quien todos pensamos que llegaría hasta el final al glamoroso hotel Beverly Hilton para hacer una glamorosa entrada. 

 "Espero que no traiga a su chihuahua" dijo uno de los invitados.

"Espero que lo haga", dijo otro.

 Y entonce llegó. Espléndidamente vestido como de costumbre, los lentes obscuros de rigor. Pero incluso a través de sus gafas obscuras, podía ver que su mesa, así como los comensales, no cumplían sus expectativas.

Al descubrir que no había posibilidad de cambiar, Rourke (y su perro) optaron por pararse en una mesa fuera de la zona de mesas de la comida. Solos.

Entonces de los 112 nominados con los que me pude haber sentado, me tocó el tipo que es "demasiado" para la reunión. Cuando ves la tradicional foto de 112 nominados, busca al tipo de la barba de chivo y las gafasa. De ese tipo me comí su ensalada de queso de cabra y toronja. — Steve Gaydos.

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Too fancy for his chair? The following is reprinted with permission from the author, Steven Gaydos at Daily Variety. It appears on his blog at
http://weblogs.variety.com/hal/2009/02/mickey-dont-lose-that-number-mickey-rourke-refuses-to-sit-at-oscar-nominees-luncheon.html

Mickey Rourke refuses to sit at Oscar nominees’ luncheon
Call it a variation on the Oscar curse, wherein a tattered trade journo gets excited about dining with the greats — only to pull the short straw when it comes to table assignments.
Or call it Mickey’s Law, wherein a tattered and faded star returns to glory, only to forget Oscar’s Rules of Order.
But we’re getting ahead of the story.
I just got back from the Oscar nominees lunch and (outside of dining with 112 nominated luminaries from all branches, including brilliant stars such as Kate Winslet, Sean Penn, Robert Downey, Jr. et. al. and genius film artists such as Andrew Stanton, Danny Boyle, Ed Catmull, David Hare et. al.) it’s a fairly quiet and traditional outing: Short on schmooze and electricity, long on Oscar heritage and class.
"Everybody wins," says Academy president Sid Ganis. "This is the most democratic of events, where nominated stars sit with nominated visual effects, production design, costume pros and there’s no table better than any other table in the room."
Right then. So you get to spin a little bingo cage full of numbered balls and I pulled up table 25, which was filled with wonderful folks such as screenwriter Courtney Hunt ("Frozen River,") director Byron Howard ("Bolt"), Academy governor Phil Robinson, Academy counsel David Quinto… and this season’s storied comeback star, Mickey Rourke.
Everyone chuckled as we awaited the arrival of our last diner, who we all guessed would come last to the glamorous Beverly Hilton do and make a glorious entrance.
"I hope he doesn’t bring his chihuahua!" joked one guest.
"I hope he does," chuckled another.
And then he arrived. Sartorially splendid as usual, de riguer dark glasses. But even through his shades, he could see that his table — and its guests — didn’t match his expectations.
Discovering that upgrades weren’t an option, Rourke (and pal in tow) opted to stand at a table off to the side of the luncheon. By themselves.
So out of 112 nominees I could have been seated next to, I get the one guy who’s too hip for the room.
When you see the traditional group photo of the 112 nominees, look for the guy with the goatee and shades.
He’s the guy whose goat cheese-and-grapefruit salad I ate. — Steve Gaydos

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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