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Mejores películas de la Primera Guerra Mundial

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11-11-2018
Películas de la Primera Guerra Mundial

Recordamos las películas de la Primera Guerra Mundial a un siglo del armisticio que puso fin al mayor conflicto de su época.

Este 11 de noviembre se celebran 100 años del armisticio que puso fin a la Gran Guerra, ente las fuerzas Aliadas integradas por Reino Unido, Francia, Rusia y Estados Unidos, y los Poderes Centrales integrados por Alemania, Bulgaria, el Imperio Otomano y el Imperio Austro-Húngaro. Aunque la victoria fue para los primeros, el saldo fue desastroso para ambas partes con cerca de 20 millones de víctimas entre militares y civiles. La industria cinematográfica no pasó desapercibida ante el conflicto, pues han sido muchos los realizadores que han enfocado su talento en toda clase de películas de la Primera Guerra Mundial.

Desde el drama hasta la comedia o el musical, y pasando por algunos de los grandes clásicos de todos los tiempos, recordamos algunas de las películas más memorables del que fuera el primera gran conflicto bélico del siglo XX.

 

Caballo de guerra (Dir. Steven Spielberg, 2012)
(Vía)
Muchas películas han mostrado los horrores de la Gran Guerra, pero sólo una desde la perspectiva animal. El crédito corresponde a Steven Spielberg, quien se basa en la novela homónima de Michael Morpurgo para capturar la tragedia de millones de caballos que fueron arrebatados de sus dueños para reforzar las caballerías de sus respectivos países. Con ocho millones de equinos caídos, fue la última ocasión que estos animales fueron empleados en un conflicto bélico a gran escala, pues su lugar sería ocupado por un transporte mucho más mortífero: el tanque.
Joyeux Noël (Dir. Christian Carion, 2005)
(Vía)
Con un estimado de 15 a 19 millones de víctimas fatales, la I Guerra Mundial fue tan mortífera que es fácil olvidar que también ofreció momentos de humanidad sin precedentes. Uno de los más conmovedores sucedió en la Navidad de 1914, cuando las tropas enemigas del frente occidental llegaron a una tregua no oficial que les permitió conocerse mejor para descubrir que en el fondo no eran tan diferentes. Aunque la cinta se apoya mucho en la ficción, se trata de un buen recordatorio de que la bondad puede presentarse hasta en los momentos más oscuros.
Oh! What a Lovely War (Dir. Richard Attenborough, 1969)
(Vía)
¿Una comedia musical sobre la I Guerra Mundial? Oh! What a Lovely War, inspirada en la obra teatral del mismo nombre, lo hizo posible con viejas canciones populares que satirizaron el conflicto con gran efectividad. El inicio es una oda al optimismo, con la familia Smith entusiasmada por una inminente victoria británica frente a los oponentes de la corona. Sin embargo, la realidad no tarda en aquejar a nuestros protagonistas, lo que resulta en un tono cada vez más lúgubre y muchas dudas sobre la necesidad del conflicto. La tragedia alcanza su punto máximo en la escena final, que se olvida completamente del dolor inicial para convertirse en un dolorosísimo reflejo de lo sucedido.
A Farewell to Arms (Dir. Frank Borzage, 1932)
(Vía)
Ernest Hemingway estuvo presente en muchos de los conflictos bélicos más importantes de la primera mitad del siglo XX, siendo la Gran Guerra el primero de todos. A diferencia de la Guerra Civil Española o la II Guerra Mundial en que fungió como corresponsal, enfrentó la I Guerra Mundial como conductor de ambulancia hasta que fue herido en el campo de batalla. Irónicamente, esta lesión le permitiría conocer a una enfermera francesa con quien vivió un intenso romance, cuyo abrupto término marcó al joven para siempre. El dolor fue tan grande, que parte de estas de vivencias fueron capturadas en la novela semi-autobiográfica A Farewell to Arms, publicada en 1929 y trasladada al cine con enorme éxito sólo tres años después.
The Lost Patrol (Dir. John Ford, 1934)
(Vía)
John Ford suele ser relacionado con el western, pero también puede presumir una de las cintas más memorables de la I Guerra Mundial. El filme inicia con una patrulla británica en el desierto de Mesopotamia y cuyo oficial al mando es aniquilado por un francotirador. Este incidente desata el caos en la tropa, pues ninguno de ellos conoce la misión, su destino, ni la posición de otros grupos. Una película brutal, que deja atrás las más exploradas trincheras para mostrar la lucha del hombre contra la naturaleza, un rival implacable que dejó numerosas víctimas en diferentes frentes.
La patrulla infernal (Dir. Stanley Kubrick, 1957)
(Vía)
Stanley Kubrick no sólo aprovechó su genio creativo para mostrar los horrores de la guerra, sino para capturar sus absurdos con enorme destreza. Quizá La patrulla infernal sea menos popular que Dr. Strangelove o Cara de guerra, pero esto no la hace menos relevante, al introducirnos con un oficial francés –brillantemente interpretado por Kirk Douglas– que debe elegir tres hombres de su batallón para enjuiciarlos por cobardía en un ataque fallido. Una historia cuya grandeza radica en que se olvida casi completamente de las trincheras para demostrar que en las guerras, el enemigo puede estar en cualquier sitio.
Shoulder Arms (Dir. Charles Chaplin, 1918)
(Vía)
Charles Chaplin suele ser recordado por su gran comicidad, pero a veces olvidamos que también era un creativo sumamente crítico con su sociedad. Shoulder Arms es un buen ejemplo de ello, al relatar la historia de un soldado que sueña con ser el héroe de la Gran Guerra al colarse en las trincheras enemigas para terminar con el conflicto bélico. Un irónico reflejo de los millones de jóvenes que se enlistaron con sueños de patriotismo y grandeza, y que nunca volvieron a casa. Este mensaje se intensificó con su estreno en octubre de 1918, es decir, con la guerra en marcha. No fue la única vez que Chaplin incursionó en estos polémicos temas, pues más de 20 años después regresó al campo de batalla con El gran dictador (1940).
La Grande Illusion (Dir. Jean Renoir, 1937)
(Vía)
Una de las grandes obras maestras del cine francés, que refleja con enorme destreza la difícil posición de galos y germanos durante la I Guerra Mundial: rivales en el campo, pero vecinos geográficos y con muchos elementos en común. Para ello, el director Jean Renoir se apoya en dos prisioneros de guerra franceses que arriesgan sus propias vidas para mantener la esperanza entre sus compatriotas de menos rango y un oficial alemán atormentado porque su posición privilegiada de poco le sirve para ponerle fin al conflicto. Una cinta tan poderosa que su impacto se manifestó con fuerza en vísperas de la II Guerra Mundial: todas sus copias fueron destruidas en la Alemania Nazi; fue vetada en Francia para que no que afectara la moral del país ante la posibilidad de que las tropas nacionales fueran capturadas por el enemigo.
Lawrence de Arabia (Dir. David Lean, 1962)
(Vía)
Ubicada entre las grandes obras maestras de la cinematografía mundial, la cinta explora las vivencias de T.E. Lawrence, oficial británico que fuera pieza clave para la unificación de las tropas árabes y su posterior revuelta contra el Imperio Otomano durante la I Guerra Mundial. Aunque muy alejada de los frentes europeos, la caída turca sería clave para la posterior derrota de los Poderes Centrales integrados por Alemania, Bulgaria y el Imperio Austro Húngaro. Una joya en toda la extensión de la palabra y cuya grandeza fue reconocida con siete bien merecidos Premios de la Academia entre los que destacan Mejor película y director.
Sin novedad en el frente (Dir. Lewis Milestone, 1930)
(Vía)
Para muchos, el mayor clásico cinematográfico de la Gran Guerra, que deja atrás la perspectiva de los triunfadores para centrarse en la menos explorada visión germana. La adaptación a la novela homónima de Erich Maria Remarque, veterano del conflicto bélico, nos introduce con un grupo de jóvenes alemanes que aceptan gustosos su responsabilidad militar, ignorantes de que unos meses después el patriotismo será reemplazado por miedo, nerviosismo y desesperanza. Pero también por una inusitada compasión hacia las tropas enemigas que enfrentan las mismas emociones en sus trincheras. Ganadora del Oscar a Mejor película y director, no sólo por su mensaje antibélico, sino por ser un doloroso homenaje a las millones de víctimas de la que en su momento fuera la mayor guerra en toda la historia de la humanidad.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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