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Las películas más tristes de la historia

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11-04-2014
películas más triste de la historia

Desde dramas nominados al Oscar, películas de ciencia ficción, cine animado y más, enlistamos algunas de las películas más tristes de la historia.

Existen personas que son fans del cine de terror, sufrir a través de historias de asesinos seriales o fantasmas… pero también hay mucha gente que no puede sufrir más que con una buena película de drama o aquella historia que tenga una -o más- trágica muerte– que sencillamente nos romperá el corazón.

Es por ello que a continuación comenzamos presentándote una serie de películas más triste de la historia, aunque tan sólo es un comienzo porque siempre, siempre habrá películas tristes a los largos de los años, así que esperen más conteos.

 

La tumba de las luciérnagas (Dir. Isao Takahata, 1988)

La película narra la historia de Seita, un joven dispuesto a todo para proteger a su hermana Setsuko durante los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Lamentablemente ni siquiera sus máximos sacrificios son capaces de salvar a la pequeña, quien logra sobrevivir por algún tiempo antes de morir de inanición. Pero si creen que esto es suficiente están muy equivocados, ya que el propio Seika muere un tiempo después a causa del hambre y la tristeza de haberle fallado a su hermana.

¿Se vale llorar?
A diferencia de las películas anteriormente mencionadas, La tumba de las luciérnagas no se limita a un fallecimiento trágico, sino que está plagada de momentos dramáticos capaces de destrozarnos el corazón en cualquier momento. Aunque se trata de una verdadera joya de los Estudios Ghibli, les advertimos que pocas películas los deprimirán –sí, deprimirán– de esta manera. Véanla bajo su propio riesgo.

El campeón (Dir. Franco Zeffirelli, 1979)

Luego de una vida plagada de sacrificios para lograr mantener a su hijo, Billy a.k.a. el campeón, decide regresar al boxeo con el único objetivo de mejorar las condiciones de vida del pequeño. A pesar de su duro entrenamiento, el combate resulta más duro de lo que todos pensaban, por lo que el peleador logra sacar la victoria a costa de su propia vida. El desenlace es verdaderamente desgarrador, con Billy falleciendo a causa de sus heridas, mientras el pequeño T.J. le implora desesperado “despierta campeón”.

¿Se vale llorar?
Sí y mucho, pues de hecho diversas encuestas y estudios aseguran que El campeón tiene el desenlace más triste de todos los tiempos. Si esta película no los hace llorar, simplemente no sabemos qué podría hacerlo.

Up (Dir. Pete Docter, 2009)

La cinta arranca con 2 simpáticos niños que anhelan viajar a exóticos destinos, para luego mostrarlos convertidos en jóvenes enamorados, casándose y ahorrando para lograr sus sueños. La tristeza comienza cuando se revela que la pareja no puede tener hijos, pero la esperanza renace cuando la dupla decide rescatar su sueño de viajar. Lamentablemente el viaje es retasado en infinidad de ocasiones y la pareja llega a la vejez sin haber consolidado su sueño. Cuando Carl finalmente decide cumplir la máxima aventura de sus vidas, Ellie muere.

¿Se vale llorar?
Definitivamente e incluso nos atrevemos a decir que se trata de la secuencia más dolorosa en la historia del cine animado. Lo peor del caso es que el momento se desarrolla en los primeros minutos de Up, por lo que el público apenas se está preparando para disfrutar del filme mientras es bombardeado por esta tragedia.

Marley and Me (Dir. David Frankel, 2009)

Luego de vivir toda clase de aventuras y ganarse el título de “el peor perro del mundo”, Marley comienza a sufrir enfermedades a causa de la edad, las cuales son detectadas por su amigo John. Aunque el reportero hace lo posible por garantizar la salud del perro, con el tiempo queda claro que la mejor opción es la eutanasia.

¿Se vale llorar?
Sí, ya que Marley y yo refleja a la perfección las alegrías que representa un perro, así como el dolor de su pérdida. Aquellos que han sufrido el deceso de una mascota seguramente comprenderán más el dolor de John ante la muerte de su amigo en 4 patas.

Expiación, deseo y pecado (Dir. Joe Wright, 2007)

Luego de ser separados por las fantasías –¿o deberíamos decir mentiras?–de la pequeña Briony, Cecilia y Robbie son capaces de superar toda clase de obstáculos para finalmente vivir su amor. Al menos eso es lo que nos hizo pensar Brionny, quien creció para convertirse en una talentosa escritora y crear un hermoso desenlace para una historia plagada de sufrimiento y muerte.

¿Se vale llorar?
Seguramente los más románticos lo harán. Todo parecía indicar que esta historia tendría un final feliz y que al menos los trágicos amantes serían capaces de reunirse para disfrutar una vida juntos. Lamentablemente al final nos damos cuenta que la reunión nunca sucedió, ya que ambos personajes fallecieron durante la II Guerra Mundial. No sabemos qué fue peor: el destino de los protagonistas o la culpa experimentada por la propia Brionny.

Milagros inesperados (Dir. Frank Darabont, 1999)

Paul Edgecomb descubre la inocencia de John Coffey y atormentado por la culpa, le ofrece la posibilidad de escapar y salvarle la vida. El tímido John agradece la oportunidad, pero asegura que prefiere morir que seguir experimentando toda la maldad que caracteriza al ser humano. Eso sí, el sensible personaje tiene una última petición antes de morir: tener la oportunidad de disfrutar una película.

¿Se vale llorar?
No necesitábamos descubrir la culpabilidad de Wild Bill para conocer la inocencia de John Coffey. Después de todo el nervioso personaje hace gala de su bondad en todo momento, usando siempre sus habilidades para el bien de los demás. El dolor aumenta cuando solicita que no cubran su rostro durante la ejecución porque tiene miedo a la obscuridad, pero se hace realmente insoportable cuando recordamos el trágico fallecimiento de Michael Clarke Duncan en septiembre del 2012.

Soy Leyenda (Dir. Francis Lawrence, 2007)

Luego de caer en una trampa, Robert Neville es atacado por una dupla de feroces criaturas de la noche. Nuestro héroe logra salvar la vida gracias a la oportuna intervención de Sam, una valiente pastor alemán que defiende heroicamente a su mejor amigo a costa de su propia vida.

Lamentablemente Sam no muere en el acto, sino que sufre mordeduras que terminarán por convertirla en una criatura vampírica. Robert decide sentarse al lado de su mascota para disfrutar sus últimos minutos, para luego sacrificarla en cuanto inicia su conversión.

¿Se vale llorar?
Siempre resulta doloroso ver la muerte de un animal en pantalla, sin embargo el deceso de Sam es particularmente trágico. Esto no sólo se debe a que Robert debe sacrificarlo para evitarle mayor sufrimiento, sino a que literalmente se trataba de su única amiga en un mundo completamente destruido.

Pie Pequeño en busca del valle encantado (Dir. Don Bluth, 1988)

Un tierno dinosaurio llamado Pie Pequeño es ferozmente atacado por un carnívoro, obligando a su madre a acudir al rescate. A pesar de la ferocidad de hembra, el adversario termina superándola y provocándole graves heridas que prácticamente terminan con su vida. Para colmo de males un terremoto aqueja unos instantes después, separando a Pie Pequeño de su manada. En un último esfuerzo por ayudar a su hijo, la madre agonizante se despide del pequeño, le da un último consejo de supervivencia y muere ante los ojos del pequeño.

¿Se vale llorar?
Por alguna extraña razón las películas animadas parecen gozar el sufrimiento de sus pequeñas audiencias, quienes ven con dolor a los jóvenes protagonistas sufriendo los decesos de sus madres. Pie Pequeño no es la excepción a esta regla, con una trágica muerte materna que seguramente hizo llorar a más de uno durante la infancia y nos sigue haciendo nudos en la garganta cuando la recordamos.

La vida es bella (Dir. Roberto Benigni)

Luego de realizar un enorme esfuerzo –y hacer gala de un impresionante ingenio– para garantizar el bienestar de su pequeño durante el Holocausto, Guido se percata que la guerra está cerca de llegar a su fin. Por ello el italiano decide tomar medidas drásticas para salvar a su familia: ocultar a su hijo y asegurarle que sólo podrá “ganar la competencia” si se mantiene oculto, al tiempo que él parte para buscar a su esposa.

Guido es incapaz de sobrevivir la noche, pero su esposa y su pequeño logran salir con vida gracias al valor de este inusual héroe.

¿Se vale llorar?
El cine nos ha presentado infinidad de historias sobre el Holocausto, pero pocas tan emotivas como la de Guido en La vida es bella. No conforme con salvar la vida de su hijo, el personaje creó una compleja mentira para evitar que el pequeño cayera presa del pánico. Definitivamente una de las películas que explora de manera más emotiva el amor de un padre por su hijo.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 1 (Dir. David Yates, 2010)

Harry Potter y sus amigos son capturados por Bellatrix y otros mortífagos y cuando todo parece que la vida de los jóvenes magos llegará a su fin, Dobby aparece en escena para ejecutar un valeroso rescate. Cuando el elfo se dispone a usar su magia para transportar a sus amigos a un lugar seguro, Bellatrix lanza una daga que hiere gravemente al personaje. Al final Dobby termina muriendo entre los brazos de un inconsolable Harry Potter, quien es incapaz de evitar el deceso de su amigo.

¿Se vale llorar?
¡Claro que sí! La historia de Harry Potter está plagada de momentos dolorosos –desde la muerte de sus padres hasta la caída de Dumbledore–, pero ninguno tan trágico como el deceso del pequeño Dobby. Esto se debe a que se trata de un personaje sumamente encantador que siempre se mostró agradecido con Harry Potter por concederle su libertad.

Por cierto, sabemos que Dobby formó parte de nuestra lista de decesos más épicos –seamos honestos, el elfo doméstico cayó como un verdadero héroe–, pero sería imperdonable omitirlo de las muertes más tristes del cines.

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Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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