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Las mejores películas satánicas

Por:

11-06-2018
películas satánicas

Desde la mítica Häxan hasta la perturbadora Hereditary, diez películas satánicas que estremecerán hasta al más ferviente aficionado del terror.

El demonio es un elemento recurrente en el cine de terror, pero son pocos los filmes que han sabido capturarlo con auténtica destreza. Esto les ha hecho trascender más allá del género y ganarse el calificativo de auténticas películas satánicas, lo que muchas veces viene acompañado de nerviosismo, censuras y muchas leyendas urbanas.

La tendencia acumula casi un siglo de existencia y sigue incrementando de manera importante hasta nuestros días, gracias al talento de jóvenes cineastas como Robert Eggers (La bruja) y Ari Aster (Hereditary). A continuación una obscura lista con las diez mejores de toda la historia, ¿cuál es su favorita? O más importante aún, ¿cuántas se han atrevido a ver?

La última puerta (Dir. Roman Polanski, 1999)
(Vía)
Roman Polanski nunca ha negado su extraña curiosidad por las historias demoniacas, siendo La última puerta uno de sus mayores exponentes. La cinta está tibiamente inspirada en El club Dumas de Arturo Pérez-Reverte, pues reemplaza los misterios de Los tres mosqueteros por un libro escrito por el mismo diablo y que ha sido anhelado por diferentes grupos satánicos por generaciones. El codiciado impreso es ficticio, pero las leyendas urbanas dictan lo contrario ante la fascinación del cineasta con el tema, quien además incluye toda clase de simbología pagana en la película, como pentagramas o el número de la bestia. A esto sumemos la enorme polémica suscitada ante la mención de How to Win Friends and Influence People, título leído por Charles Manson antes del asesinato de la esposa del cineasta.
The City of the Dead (Dir. John Llewellyn Moxey, 1960)
(Vía)
La cacería de brujas en Salem convirtió a Massachusetts en una auténtica región de pesadilla. The City of the Dead aprovecha este obscuro legado para narrar la historia de una joven fascinada por los mitos de Whitewood, un poblado ficticio caracterizado por viejas leyendas de brujería. La chica acude a la región para empaparse en los mitos, ignorante de que la zona todavía es habitada por un feroz aquelarre que ha esperado el regreso de su gran bruja por centurias. Para destacar el trabajo de Christopher Lee, un eterno referente del terror por su trabajo en Hammer y que en esta cinta – realizada por el mayor competidor del estudio– nos deleita con una de sus más lúgubres interpretaciones. Finalmente, sobresale que su naturaleza pagana provocó su censura en Estados Unidos, pero también le llevó a ser objeto de inspiración para Rob Zombie y la banda Iron Maiden.
Alucarda (Dir. Juan López Moctezuma, 1978)
(Vía)
México es un país de tradiciones, siendo la brujería una de las más obscuras y polémicas. Esta práctica no tardó en saltar al cine, siendo Alucarda su más temible exponente. La cinta cuenta una historia que ha sido vista en muchas ocasiones, una joven inocente que es corrompida y arrastrada hasta las fauces del maligno. Sin embargo, la trama se torna impactante por la destreza del director Juan López Moctezuma, quien aprovecha su destreza técnica para construirla a partir de secuencias tan perturbadoras como sangrientas, lo que dio como resultado un clásico del cine nacional y una de las películas más temibles en el panorama global.
El legado del diablo (Dir. Ari Aster, 2018)
(Vía)
Hereditary parece destinada a convertirse en una de las mejores películas de terror, no sólo del 2018, sino de los últimos tiempos. La trama es perturbadora por sí sola, con una familia aquejada por la muerte de la abuela y peor aún, por el oscuro pasado que la rodea. El resultado es una cinta que se caracteriza por su poderosa carga simbólica, como el convertir el legado ancestral en fuente de maldad y perversión al interior de toda una familia, lo que se convierte en una alusión directa al pasado histórico de una nación que parece estar en decadencia ante sus propios demonios. Para destacar el estupendo trabajo de Ari Aster, cuya estupenda dirección le convierte en una de las grandes promesas del género junto con Robert Eggers y David Robert Mitchell, entre otros.
La profecía (Dir. Richard Donner, 1976)
(Vía)
Unos años antes de deambular por la esperanza con Superman, la acción con Arma Mortal o la aventura con Los Goonies, el célebre Richard Donner probó fortuna con el terror en La profecía. La premisa ya era escalofriante por sí sola –el inminente nacimiento del anticristo–, pero su legado se tornó aún más obscuro ante la serie de escalofriantes coincidencias que la convirtieron en una auténtica película maldita. Accidentes aéreos, ataques animales y atentados terroristas fueron algunos de los obstáculos que caracterizaron al rodaje. El suceso más infame ocurriría poco tiempo después de culminado el proyecto, cuando el director de efectos John Richardson y su asistente Liz Moore, quienes diseñaron las muertes más memorables de la cinta, sufrieron un accidente automovilístico en Holanda. El primero sobrevivió, la segunda no corrió con tanta suerte al morir decapitada, emulando así uno de los decesos más impactantes del filme. Más extraño aún es que esto sucedió en el kilómetro 66.6 de la ciudad holandesa de Ommen.
La bruja (Dir. Robert Eggers, 2015)
(Vía)
La locura suscitada en Salem ya era suficientemente perturbadora por sí sola, con una sociedad destruida no por los pactos demoniacos, sino por el puritanismo y la hipocresía de sus propios habitantes. Robert Eggers aprovecha este obscuro episodio de la historia americana para sentar las bases de La bruja, sobre una familia condenada a vivir en aislamiento y con ello, fuera de la protección de la sociedad y su Dios. El miedo constante y los extraños sucesos generan una histeria colectiva que conduce a la condena de Tomasin, la hija adolescente que es señalada como una bruja adoradora del diablo. ¿Qué hacer cuando todo lo bueno y puro que tenías en el mundo te ha abandonado para siempre? La única opción, según Black Phillip, es vivir deliciosamente.
La máscara del demonio (Dir. Mario Bava, 1960)
(Vía)
Quizá el mayor exponente del terror italiano junto con Dario Argento y quien deambulara por subgéneros como el satanismo y el giallo. La máscara del demonio pertenece primordialmente a esta primera corriente, pero también fue precursora del segundo con una violencia gráfica pocas veces vista en pantalla, lo que le llevó a ser censurada en varios países del mundo, destacando el caso de Reino Unido, donde el corte completo estrenó más de 30 años después. Estas prohibiciones sólo han incrementado la curiosidad de las audiencias en torno al proyecto, mientras que su enorme calidad le ha concedido un auténtico estatus de culto y el ser catalogada entre las películas más aterradoras de todos los tiempos. La escalofriante historia versa sobre una bruja condenada por su propio hermano y que siglos después regresa de la tumba para vengarse de toda su descendencia. Tim Burton la ha reconocido como su película favorita, Richard Donner y Francis Ford Coppola se inspiraron en ella para La profecía y Drácula; más evidente aún fue la influencia en Dario Argento durante la realización de Suspiria.
Häxan (Dir. Benjamin Christensen, 1923)
(Vía)
El cine era muy diferente en los 20, ya que los géneros eran difusos y sus prácticas no estaban bien definidas. Irónicamente, esto convirtió a Häxan en una película arriesgada e inquietante, al fusionar elementos de documental y ficción para ofrecer un obscuro recorrido histórico por el mundo de la brujería y el satanismo. El resultado sigue siendo brutal a casi un siglo de distancia: secuencias escalofriantes que van desde miembros mutilados hasta secuencias de tortura, un auténtico desfile demoniaco y un exquisito diseño de producción. El resultado requiere varias visualizaciones para contemplar todos sus detalles, lo que también implica aterrarse cada vez más. El legado de este título es tan grande, que sirvió como fuente de inspiración para dos de los grandes clásicos del terror: El exorcista y La masacre de Texas. La primera es catalogada como la película satánica por excelencia; la segunda redefinió el género al sentar las bases del slasher.
El bebé de Rosemary (Dir. Roman Polanski, 1968)
(Vía)
El bebé de Rosemary es fácilmente catalogada como la joya en la obscura corona de Roman Polanski. La historia versa sobre una inocente joven entregada a una secta y destinada a convertirse en la madre del demonio. Más allá de la atinada adaptación a la obra de Ira Levin, la cinta sigue generando una sensación perturbadora por sus similitudes al infame asesinato de Sharon Tate –esposa del realizador– cometido por el clan de Charles Manson sólo unos meses después del estreno. A esto sumemos la rumorada asesoría de Anton LaVey, líder de la Iglesia de Satán y quien según rumores interpretó a la criatura que abusa de la inocente protagonista. Obscuras coincidencias que han mermado su simple condición de demoniaca, para ascenderla al estatus de película maldita.
El exorcista (Dir. William Friedkin, 1973)
(Vía)
Pocas cosas tan inquietantes como una inocente niña corrompida por el demonio y dos sacerdotes decadentes -ya sea física o espiritualmente- como su única esperanza. Con estas características, a nadie sorprende que El exorcista se mantenga firme entre las películas más perturbadoras de todos los tiempos y uno de los principales referentes cinematográficos del maligno. Irónicamente ésta nunca fue la intención del escritor de la novela original William Peter Blatty, ni mucho menos del director William Friedkin, quien recientemente explicó a Indiewire que “Bill [Blatty] catalogó El exorcista como un trabajo sobre los misterios de la fe. La gente le llama una película de terror. Blatty y yo nunca hablamos de una película de terror [mientras la hacíamos]. Hicimos una película sobre los misterios de la fe, lo que era su concepto original, sus ideas, su sistema de creencias”. Los horrores provocados han complicado la asimilación de sus palabras, por lo que vale la pena revisitarla para capturar su verdadero mensaje. Eso sí, con ello se corre el riesgo de que la joven posesa se vuelva una visitante recurrente en nuestras peores pesadillas.
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Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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