Buscador
Suscríbete a la revista
Listas

¿Por qué el 3D dejó de ser popular?

06-08-2020, 11:37:31 AM Por:
¿Por qué el 3D dejó de ser popular?

Al parecer el 3D ya no es popular entre las audiencias, pero ¿estaremos ante la muerte definitiva del formato o sólo un merecido descanso?

Hace poco más de diez años la industria cinematográfica descubrió que la tercera dimensión era probablemente el siguiente paso a seguir para reinventar una industria que si bien no estaba decayendo, sí necesitaba de un nuevo aliento. La llegada de Avatar (2009) de James Cameron obligó a las cadenas de cine de todo el mundo a renovar sus salas y descifrar nuevas formas de proyección y marketing que quedarían establecidas para el futuro. Sin embargo, una década más tarde el 3D dejó de ser popular y los espectadores ya no tienen mucho interés en colocarse unas gafas para ver una película. ¿Qué fue lo que sucedió?

Existen diversos factores a considerar para descifrar la anunciada decadencia de un formato que por ahora ni siquiera es respaldada por los televisores de los hogares. A pesar de que el boom del 3D se transportó incluso a los formatos físicos, ahora es el 4K HDR el que domina la industria del entretenimiento casero. Los altos costos pueden ser la causa determinante, no obstante, el 3D ha recorrido un largo camino de fracasos a lo largo de la historia que no siempre ha tenido que ver con el factor económico.

Doctor Who 3D glasses

La tercera dimensión no fue una novedad para el 2009 cuando la película de James Cameron llegó a las salas de cine. De hecho el 3D existió desde que comenzó a existir el cine mismo. Fue a finales del siglo diecinueve cuando el pionero William Friese-Greene diseñó un sistema rudimentario para rodar imágenes en 3D. Su idea era proyectar dos imágenes en 2D una a un lado de la otra y el espectador podía apreciar el efecto a través de un estereoscopio.

Durante los primeros años del siglo veinte Frederic Eugine Ives colocó dos lentes separadas por unos cuantos centímetros para rodar en tercera dimensión. Se trataba de imágenes experimentales, pero no fue sino hasta 1922 cuando The Power of Love, la primera película con tercera dimensión en forma, fue estrenada.

Después de aquella fueron varios los experimentos y los avances con el formato. The House of Wax, la primera película en 3D y a color llegó en 1953, sin embargo, los estudios y la industria no tenían la suficiente confianza en el formato. Hasta la década de los ochenta el formato regresó en la forma de espectáculo blockbustero en películas como Jaws 3-D (1983), Friday the 13th Part III (1982), o Amityville 3-D (1983), pero fue rápidamente dejada de lado por las audiencias y los estudios.

Jaws 3D

Con la aparición de las pantallas IMAX el formato se mantuvo presente, aunque distante durante más de dos décadas hasta que en el año 2003 el documental Ghost of the Abyss de James Cameron revivió las posibilidades del formato y su ejemplo fue seguido por Spy Kids 3-D (2003) y The Polar Express (2004), la última con el formato exclusivo únicamente en IMAX.

A partir de dicho momento fueron varios los filmes que presentaron la tercera dimensión exclusivamente en dichas pantallas de gran formato. Secciones especiales en cintas como Harry Potter and the Order of the Phoenix y su sucesora The Half-Blood Prince, son ejemplos de ello. Así el 3D permaneció presente, pero cautivo a la espera de la revolución traída por James Cameron y su épica de ciencia ficción.

El resto es historia conocida y el cambio que trajo Avatar a la industria demostró dos cosas: que la tercera dimensión podía incrementar considerablemente el precio de los boletos y que el formato ofrecía posibilidades narrativas nunca antes exploradas. Por desgracia la gran mayoría de los estudios enfocó sus esfuerzos en la primera cuestión.

Avatar 3D

Luego de Avatar llegó Alice in Wonderland (2010) de Tim Burton, la cual fue convertida a la tercera dimensión en medio del apuro y con resultados decepcionantes. Ni que decir de Clash of the Titants (2010) que fue una de las grandes decepciones del formato, pero a la vez un llamado de atención para que los estudios cayeran en la cuenta de que la audiencia estaba dispuesta a pagar un incremento en su boleto, siempre y cuando el espectáculo ofrecido valiera la pena.

Así fue como Harry Potter and the Deathly Hallows Part 1 (2010) dejó de lado la tercera dimensión a pesar de haber anunciado un estreno con la misma. Sin embargo, la conversión a 3D inundó el mercado y poco a poco las audiencias mostraron aburrimiento ante un formato que nunca pudo ofrecer o igualar lo prometido por Cameron y su película.

Existieron casos excepcionales que supieron aprovechar el 3D para algo más que espectáculo visual. Martin Scorsese lo logró con Hugo (2011), Ang Lee con The Life of Pi (2012) y Alfonso Cuarón con Gravity (2014), todas ellas celebradas por sus logros visuales y ganadoras de los premios Óscar a los Mejores Efectos Visuales y Mejor Fotografía.

Gravity 3D

Sin embargo, después de ellas no hubo nueva luz en la tercer dimensión y seis años más tarde el 3D dejó de ser popular. En 2018 se reportaron los peores números en siete años para la tercera dimensión. En Canadá y Estados Unidos existió un decrecimiento del 18% correspondiente a 1.3 mil millones de dólares.

En las tiendas departamentales las pantallas con la funcionalidad 3D fueron descontinuadas en pos del nuevo voga por el 4K y el formato de alta fidelidad. Los espectadores inclinan su preferencia por las imágenes claras y más brillantes, algo totalmente contraproducente con la tercera dimensión que fue acusada en varias ocasiones de oscurecer las imágenes. Michael Bay fue uno de los pocos directores que prestaron atención a las quejas. Sus filmes de Transformers obtuvieron un retoque de brillo y color para hacer de las imágenes en tercera dimensión, un visionado claro. Sin embargo, no todos los estudios enfocaron allí sus esfuerzos y los directores de fotografía, preocupados por su concepción de la obra y las alteraciones que este tipo de cuestiones traerían al productor final, optaron por omitirlas.

Y así una vez más quedó demostrado que para hacer un filme en tercera dimensión, la intención tanto de la historia, como del creativo debe ir enfocada hacia dicha finalidad desde los etapas tempranas de concepción del filme. El 3D habría de ser utilizada entonces como una herramienta que aporte al filme y no solamente lo convierta en un espectáculo.

Por ahora la pregunta permanece: ¿el 3D está a punto de morir o aún puede ser rescatado? Probablemente las secuelas de Avatar nos brinden la respuesta, mientras tanto, en los tiempos actuales el 3D pareciera un tema innecesario cuando incluso parece lejana la noción del regreso a las salas.

3D avatar cine
Suscríbete al Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

Comentarios