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¿Por qué las películas comenzaron a durar 90 minutos?

28-09-2020, 12:39:58 PM Por:
¿Por qué las películas comenzaron a durar 90 minutos?

Durante muchos años fue una regla no explícita que las películas tendrían que durar 90 minutos.

Sin duda uno de los detalles en los que la gran mayoría de las personas se fijan a la hora de ir al cine o de escoger una película para ver en casa es la duración. En la actualidad es un hábito común debido a la gran variedad de duraciones que existen en las películas del catálogo de cualquier plataforma streaming o en las salas de cine. Sin embargo, con anterioridad existía un estándar, un convencionalismo no acordado que hacía que las películas durarán un aproximado de 90 minutos. ¿Por qué?

Aunque muchos expertos han debatido este tema durante los últimos años, la mayoría no lograr llegar a un consenso dado que no existe una regla expresa que sujete los tiempos de duración de cada película. A lo mucho se pueden encontrar resoluciones en la observación. Analizando la forma en la que se ha comportado la industria durante toda su existencia.

Por ejemplo, durante los inicios del cine, las «películas» tenían un duración de aproximadamente 15 minutos. Esto porque los rollos de celuloide tenían ese tiempo de duración y no se concebía todavía el uso de varios para componer algo más grande. La gente pagaba un centavo o nickel para poder entrar en una habitación oscura y ver hasta tres películas que en conjunto alcanzaban una duración de 45 minutos.

Quo Vadis (1913)

Sin embargo, en 1913 el director Enrico Guazzoni desafió el convencionalismo y compuso una obra de casi dos horas, misma que fue un éxito primero en Europa y después en Estados Unidos. Quo Vadis, que contaba la historia del Imperio Romano en los tiempos de Nerón, significó un parteaguas que después fue retomado por otros en América como Charles Chaplin, quien con su película El Niño probó que las audiencias estaban listas y dispuestas a pasar más tiempo de la media en una sala de cine.

Conforme avanzó el tiempo era una generalización que las películas duraran el aproximado de 90 minutos y aunque existieron películas exitosas como Ben Hur (1959) o Lo que el viento se llevó (1939) que tuvieron una larga duración, dicha convención se mantuvo durante muchos años y a saber sobre dicho fenómeno existen por lo menos cuatro explicaciones.

En primer lugar, mantener la atención del público era fundamental. Cuando en un principio la gente invertía su tiempo en materiales de 15 minutos y a lo sumo veían 3, ahora los grandes estudios de Hollywood tenían que conseguir que la audiencia hiciera un esfuerzo un poco más considerable. Los 90 minutos eran una media que no parecía excesiva, pero que al mismo tiempo tampoco pareciera en extremo pequeña como para que la audiencia pensara que haber recorrido el camino hasta el cine y haber pagado por su boleto no hubiera valido el esfuerzo.

Lo que el viento de llevó (1939)

A lo largo de los años muchas películas han probado que la atención del público no necesariamente se mantiene en función de la duración de una película, sino en lo importante que resulta que todo lo que esté sucediendo en pantalla sea interesante. Sin embargo, esto nos lleva a considerar que para los estudios y creativos detrás de una película, crear una obra cinematográfica era más sencillo si se seguía con una estructura. Es así como la estructura narrativa es otro de los motivos señalados en los debates.

Generalmente se concibe que una película -o cualquier obra de la narrativa- debe tener un inicio, un desarrollo (o conflicto) y un desenlace. La duración aproximada de los 90 minutos permitía que se pudiera dividir en secciones equitativas dicha estructura narrativa. Así para los escritores era más sencillo continuar el manual funcional de la creación en marcha sin ningún traspié. Desde luego, como en todas las épocas, han existido obra trasgresoras que omiten los convencionalismos narrativos y desde luego superan la medida del tiempo.

La cuestión del dinero siempre ha sido importante para los grandes estudios. Si bien se llama séptimo arte, el mundo del cine siempre ha sido un negocio y tener películas que duren el menor tiempo posible, pero aún así retribuyendo lo suficiente a las audiencias, significaba en una mejor recaudación monetaria.

Lo anterior se puede entender desde dos frentes; el primero considerando en que si un filme de tres horas puede ser exhibido durante un promedio de 3 veces al día en una sala de cine, guardando espacio entre funciones para la limpieza del recinto, cambio de rollo, y otras cuestiones, en cambio una película de la mitad de ese tiempo podía exhibirse hasta en seis ocasiones y recaudar el doble del dinero.

Por otro lado para los estudios era mucho más fácil invertir en una película de 90 minutos que no requería mayor tiempo de rodaje para incrementar salarios en el equipo de producción y el elenco, así como tiempo en el cuarto de montaje recortando y pegando grandes rollos de cinta.

Titanic (1997)

En la actualidad esto es algo que se puede rebatir fácilmente dado que las películas más taquilleras de la historia poseen en la larga duración. Sólo hace falta mencionar Titanic (1997) y Avatar (2009) de James Cameron, o ejemplos más recientes como Avengers: Endgame (2019), mismos que sin embargo, pueden ser entendidos como fenómenos mediáticos y eventos sin precedentes en donde tanto autor como consumidor estaban dispuestos a invertir lo necesario (tanto en dinero como en tiempo) para poder hacerlos posibles.

El último de los motivos se enfoca en la comercialización del cine para los hogares. La vida de una película, posterior a su paso por el cine, también resulta de gran importancia y trascendencia para la industria. Así fue descubierto a finales de los años setenta con la invención de las cintas de video Betamax o VHS, las cuales desde luego alcanzaban una duración aproximada de 90 minutos. Existieron cintas que alcanzaban una duración de hasta cuatro horas, pero fueron muy poco comunes.

En la actualidad la media de los 90 minutos ya no es la regla sino la excepción. Para conocer los motivos de dicho cambio, los cuales contradicen por completo todo lo expuesto arriba, probablemente habremos de dejar que pase el tiempo para poder observar cuáles fueron esos fenómenos y parteaguas que cambiaron a la industria de nuestro tiempo. Sin embargo, la respuesta más inmediata por ahora, probablemente deba ser que el cine evoluciona constantemente y el gusto del público también. Ya no hacen falta películas que sigan las reglas del inicio, desarrollo o final, sino cintas que las rompan, las desafíen y las lleven a nuevos contextos que resulten más emocionantes para nuestro tiempo.

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