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¿Por qué Muybridge? El ruido y la violencia.

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25-11-2008

En un septiembre que se siente ya muy lejano, cuando estábamos a punto de sacar a la luz este proyecto, tardé varios días en decidirme por un título para mi blog. Hubieron varias opciones, desde Séptimo (en la universidad tenía un programa de radio, sobre cine, claro, llamado así) hasta McGuffin, pasando por opciones que […]

En un septiembre que se siente ya muy lejano, cuando estábamos a punto de sacar a la luz este proyecto, tardé varios días en decidirme por un título para mi blog. Hubieron varias opciones, desde Séptimo (en la universidad tenía un programa de radio, sobre cine, claro, llamado así) hasta McGuffin, pasando por opciones que hasta pena me da escribir. Pero llegué a casa y todo se aclaró: tomé un libro de Francis Bacon, uno de mis pintores favoritos, y abrí sus páginas. Una cosa llevó a otra y me encontré de pronto sentado frente a la televisión, viendo un documental/entrevista que este gran artista -sanguinario, crudo, de trazos tan hermosos como desgarradores- hizo con la BBC. En una de las escenas, Bacon, altivo, sabio, destacaba sus influencias primarias. Mencionaba, sí, a Picasso, a su adorado Velázquez (son notables sus versiones de los Papas; en Velázquez sacros, en Bacon, terribles), pero también a Eadweard Muybridge Aquí un fragmento (Muybridge es mencionado en 7:20):

Muybridge es uno de los padres del cine en tanto inventó, con afán plenamente científico pero con resultados que tocan, sí, lo artístico, un aparato que capta el movimiento: el descubrimiento del fuego, vamos, en términos cinematográficos. Desde que vi el documental con Bacon, me interesé por el cuerpo de trabajo de Muybridge (me veo tentado a llamarle "obra"). Como Bacon, veo brutalidad en los movimientos de los caballos, algo de grandioso y hasta mítico en los cuerpos desnudos, el paso del tiempo mínimo en sus bisontes galopantes, en sus camellos. Imaginemos lo que ha de haber sido ver reproducida la magnificencia de músculos y piel, la elasticidad femenina, la fuerza equina, desbordada. Hay mucho de Muybridge en la obra de Bacon, en esa ánimo por capturar casi científicamente el movimiento, la anatomía ("Nunca he logrado pintar una boca exitosa", dice Baconen un punto). La vida después de Muybridge, decidí llamarle a mi blog, porque fue después de Bacon que entendí el arte y por ende el cine. O más bien, que mi sensibilidad adquirió sus aristas: lo brutal puede ser estético, lo sangriento, admirable. Y las cosas están ahí, a la vista, para que el cineasta las tome y las transforme: en el correr de un caballo, en el descender de una escalera. La existencia, tan violenta como bella. La vida, pues. Los dejo con unos regalitos visuales.


Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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