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Predicción Oscar 2019: Mejor fotografía

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24-01-2019

Aquí nuestras predicciones de quién se llevará el Oscar en la categoría de Mejor fotografía.

Como cada año, te presentamos nuestras predicciones del Oscar 2018. Encuentra aquí todas nuestras opciones para llevarse la estatuilla dorada en la categoría de Mejor fotografía. Conforme avance la temporada de premios iremos realizando ajustes y cambios si es necesario, así que revísala con frecuencia para no fallar en la quiniela.

Caleb Deschanel por Never Look Away

Ésta es la sexta nominación de Caleb Deschanel al Oscar y, aunque su trabajo en esta cinta alemana de Florian Henckel von Donnersmarck (ganador del Oscar a Mejor película extranjera por La vida de los otros en 2007) indiscutiblemente está a la altura de sus compañeras de categoría, el ímpetu con el que llegan otras (específicamente Alfonso Cuarón y su Roma) a la ceremonia, le han puesto las cosas muy difíciles al papá de Zooey y Emily.

Este no será el año de Deschanel, pero aún así, vale mucho la pena revisar su trabajo en esta película sobre un artista que escapa de Alemania del Este.

Robbie Ryan – La favorita

Para mudarse a la Inglaterra de la dinastía Estuardo, en pleno siglo XVIII, el impredecible Yorgos Lanthimos quiso prescindir de su compatriota Thimios Bakatakis, quien había fotografiado casi toda su filmografía hasta ahora. En su lugar, entró al quite el (muy) británico Robbie Ryan, cuyo trabajo puede verse al lado de cineastas tan mesurados y elegantes como Ken Loach (Yo, Daniel Blake, 2016) o Stephen Frears (Philomena, 2013). Pero su salto al cine de pelucas y abanicos era un misterio, sobre todo bajo la dirección de Lanthimos, un rebelde conocido por su afición a las perversiones y los animales. La favorita es el brillante resultado de esa colaboración: sus imágenes, filmadas con lentes de gran angular y luz natural, no saldrán de la cabeza de nadie que se atreva a abrir la caja de Pandora.

A favor: Es una película que entra por los ojos. Su meticulosa dirección de arte, vestuario y escenarios están siempre de rodillas frente al trabajo de cámara de Ryan, un fotógrafo que toma un riesgo tras otro, filmando a sus personajes desde abajo, a contraluz, con niebla, en círculos, siempre con resultados sorprendentes.

En contra: Con la excepción de los British Independent Film Awards, en donde ganó, el trabajo de Robbie Ryan ha sido nominado de forma unánime, pero se ha ido de todas las fiestas con las manos vacías. 17 nominaciones y solo una victoria hasta el momento no son un buen marcador para llegar al Teatro Dolby.

Matthew Libatique – Nace una estrella

Libatique, nacido en Queens hace medio siglo, tiene dos de los ojos más frenéticos y creativos de la cultura pop: además de dirigir potentes videoclips y conciertos para The Cure, The Chemical Brothers, Tupac o Justin Timberlake, es el fotógrafo que le ha puesto look a las pesadillas de Darren Aronofsky, desde Pi: el orden del caos hasta Requiem por un sueño o El cisne negro. Acostumbrado a pensar la fotografía a partir de ritmos musicales (¿quién vio Straight Outta Compton?), Libatique fue el camarógrafo elegido por Bradley Cooper para traer al siglo XXI el melodrama de Nace una estrella, y vaya que acertó, pues lo hizo con la potencia de una buena noche de rock. Es cierto, la película tiene otro tipo de problemas, pero nadie puede negar que es un setlist sudoroso, galopante y emotivo de imágenes elegantes, francas y bien ejecutadas. No se puede hacer un mejor trabajo que ese en una película sobre el poder humano de las canciones que nos conectan.

A favor: En lo que va del siglo XXI, solamente Quisiera ser millonario (2008) y Birdman (2014) se han llevado el premio a fotografía junto al de mejor película. En el resto de ediciones, esta estatuilla va a una película muy distinta a la que gana las categorías principales Por eso, si se repite la mala racha de los Globos de Oro (en los que perdió todo, menos Mejor canción), se incrementan sus posibilidades en este apartado.

En contra: Hace ocho años, fue nominado por El cisne negro y perdió frente a la fotografía de El origen (Inception), cuya complejidad técnica opacó la artesanía sutil de la propuesta de Libatique. Este año puede perder frente a competidoras cuya belleza es más evidente, como Roma, pues Nace una estrella ha seducido gracias a su banda sonora, sonido y actuaciones, más que por su apartado visual.

Lukasz Zal – Guerra fría

El fotógrafo de cabecera de Paweł Pawlikowski es tan joven, que cuando Polonia derrocó al comunismo en 1989, Lukasz tenía ocho años. Cómo un millennial ha logrado capturar las esencias, texturas, voces y ritmos de la Europa soviética sin haber estado ahí es un misterio que nunca nos cansaremos de explorar. Guerra fría es una película rodada en digital, con una agresiva iluminación teatral y una amplia variedad de lentes que buscan reproducir, cuadro por cuadro, la sensación de una película filmada en 35mm con cámaras de la época. Meses antes del primer día de rodaje, Żal y Pawlikowski emprendieron un viaje por Polonia buscando materiales fotográficos y fílmicos de los años cincuenta y sesenta; una especie de arqueología de la memoria nacional. Las impresionantes imágenes de Guerra fría son el resultado de esa exploración, y son un trabajo meticuloso que rinde tributo a los protagonistas de una era olvidada.

A favor: Junto a Roma, la fotografía de Żal es la más fascinante para los estudiosos de la técnica fotográfica y, quizá, para los votantes de la Academia. Producidas casi al mismo tiempo, no es casualidad que en los créditos finales, Cuarón agradezca a Pawlikowski… ¡y viceversa! Sería la primera ocasión en que una película en lengua no inglesa se lleva esta estatuilla, desde que el mexicano Guillermo Navarro la obtuviera por El laberinto del fauno en 2006. Su más grande fortaleza es que la American Society of Cinemaographers (ASC) lo premió por encima de Cuarón.

En contra: Żal ya fue nominado al Oscar por Ida en 2015, un premio que perdió frente al Chivo Lubezki por Birdman. En esta ocasión, otro mexicano podría meterse en su camino, esta vez con una película que, como la suya, también apuesta por el blanco y negro y la búsqueda de una era perdida en la memoria. Perdónanos, Lukasz. ¡No es nada personal!

Alfonso Cuarón – Roma

Filmada con una de las cámaras digitales más potentes del mundo y con un lente equivalente al viejo cine de 65 mm, Roma resucita un mundo de fantasmas en un blanco y negro agresivo, casi periodístico, en donde la cámara apenas se mueve en discretas danzas laterales que, a pesar de estar coreografiadas con la precisión de un ballet, dan la impresión de ser pedazos palpitantes de vida cotidiana. Si pensamos que la última vez que Cuarón se presentó como director de foto fue en la película para televisión El motel de la muerte (1990), con Edith González, sus más de treinta nominaciones en esa categoría por Roma son un claro ejemplo de movilidad social. Se llevó el BAFTA y el BFCA, además de ganar los de asociaciones regionales como Nueva York, San Francisco, Atlanta, Boston, Chicago, Seattle, Las Vegas, Los Angeles o Washington, claros indicadores de que, de costa a costa, los vientos soplan hacia México.

A favor: Roma parte con una amplia ventaja que hace pensar que el primer Oscar a fotografía para una película mexicana –y el quinto para un fotógrafo del mismo origen, de los cuales cuatro ocurrieron en esta década– está en la bolsa. No sabemos cuántas estatuillas saldrán del teatro Dolby con el nombre de la película, pero ésta es una de las más probables.

En contra: La película de Alfonso Cuarón es una clara favorita en este rubro, pero el negro-en-el-arroz es que el talentoso co-fotógrafo y operador de cámara, Galo Olivares, haya quedado excluido de todas las nominaciones en este apartado al estar registrado su crédito como “colaborador cinematográfico”, a pesar de su importante aportación creativa a las imágenes que vemos. La Academia también podría inclinarse por un cinefotógrafo de profesión, como lo hizo la American Society of Cinematographers (ASC) al premiar a Żal.

Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.

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