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Recomendación urgente: Submarine (no es “como una película de Wes Anderson”, es incluso mejor)

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19-04-2012

Cada vez soy más cínico respecto al cine contemporáneo (tal vez la edad). Como le pasa a aquellos directores viejos y amargados, comienzo a pensar que siempre el pasado fílmico fue mejor, que incluso la efervescencia de finales de los 1990 e inicios de 2000 (Trainspotting, Fight Club) representa una época mucho mejor. Sin embargo, […]

Cada vez soy más cínico respecto al cine contemporáneo (tal vez la edad). Como le pasa a aquellos directores viejos y amargados, comienzo a pensar que siempre el pasado fílmico fue mejor, que incluso la efervescencia de finales de los 1990 e inicios de 2000 (Trainspotting, Fight Club) representa una época mucho mejor. Sin embargo, de vez en cuando hay cintas que me hacen recuperar la fe en la inventiva de los nuevos cineastas. El año pasado me sucedió  con Drive. Este año, en efecto retardado porque la cinta es de 2010, me acaba de pasar con Submarine, de Richard Oyoade, quien adaptó la novela de Joe Durthone sobre un joven galés que lidia con las broncas y desencantos de crecer. Muy en la onda del Holden Caulfied de The Catcher in the Rye, Oliver (obvio eco a Dickens) se enfrenta con su primer gran amor y, a la par y en la peor coincidencia posible, con el desmoronamiento del matrimonio de sus padres. Todo esto en una región del mundo, Gales, que rara vez es retratada en pantalla.

Pero Oliver afronta ambas situaciones con un ánimo calculador e inventivo. Y el director hace lo mismo: frente a nosotros se despliega una galería de estilos fílmicos que apelarán a los más hipsters y a los cinéfilos nostálgicos. El humor es ácido pero entrañable, las situaciones guardan el balance perfecto entre la rareza y la cotidianeidad ("sí, está raro, pero podría pasar"). Yo me identifiqué con Oliver como me he identificado con pocos personajes cinematográficos: con su ligera extravagancia, con su hambre insaciable por música y literatura y cine nuevo, con la lógica que entra en conflicto con su disposición más bien dramática, con su enamoramiento adulto e incomprensible. El director es honesto a la hora de hacer evidentes sus influencias, que van de Salinger, a El graduado, Los 400 golpes de Truffaut, con Annie Hall de Woody Allen, o Las aventuras de Augie March de Saul Bellow o tantas otras que hay que descubrir poco a poco. Aquí el director desmenuza una escena para el New York Times: http://www.youtube.com/watch?v=MUqurqrirNA

Y no, no es "como una película de Wes Anderson". Es algo mucho más profundo, algo que va más allá de los abrigos vintage y una banda sonora notable. Pero mejor veánla, y escúchenla, por ustedes mismos.

Síganme los buenos: @cesar_pescado 

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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