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Cine CRÍTICAS

De un día a otro

Calificación Cine PREMIERE: 2
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12-01-2009

La mediocridad triunfante es difícilmente el mejor argumento para una buena comedia, para una comedia gozosa.

  • Título original : Du jour au lendemain
  • Año : 2006
  • Director : Phillipe Le Guay (The Cost Of Living)
  • Actores : Bernard Bloch, Benoît Poelvoorde
  • Fecha de estreno : 9 de enero

¿Se puede ser alérgico a la felicidad cuando toda la vida se ha sido desdichado? ¿Puede el éxito deprimir a una persona acostumbrada al fracaso? Estas interrogaciones animan, sin gran sutileza, a la nueva comedia del francés Philippe Le Guay, De un día al otro.

El personaje central, Francois Berthier, interpretado por el estupendo actor belga Benoit Poelvoorde, es empleado menor en un banco, y su vida es tan rutinaria y llena de manías que su mujer ha perdido todo interés en él y exige el divorcio. En su casa, en la calle, en el trabajo, en la cancha de tenis, todo le sale mal, y esto le ha agriado a tal punto el carácter, que el tipo se ha vuelto sencillamente odioso. Detestar a la humanidad se ha vuelto una más de sus múltiples manías. Hasta el día en que, sorpresivamente, la suerte le cambia por completo, y con infinita ironía la vida comienza a sonreírle.

De un modo que recuerda a la comedia fantástica Hechizo del tiempo (Groundhog day, 1993), de Harold Ramis, la comedia de Le Guay explora las tribulaciones anímicas, encaminadas al colapso mental, que aquejan a un hombre aferrado a la normalidad y al conformismo. La cinta sugiere algo a la vez sencillo y perturbador: apartar bruscamente a un individuo de su existencia gris, y de la repetición y familiaridad de acciones y hábitos tranquilizadores, es motivo suficiente para desquiciarlo y hacerle aterrizar en un manicomio. Francois Berthier se siente incómodo en una felicidad y en un éxito que juzga inmerecidos. Añora la libertad dentro del infortunio en cuanto comienza a experimentar la esclavitud de su nueva condición social afortunada. Y se rebela. De un día al otro narra la educación sentimental de un hombre sin ambiciones que paulatinamente aprende a desconfiar de las virtudes del éxito instantáneo.
 

Por desgracia, a la notable actuación de Poelvoorde no corresponden ni un guión ni un trabajo de dirección inspirados. Hay secuencias humorísticas a granel, pero a menudo se trata de humor involuntario, como la parte musical donde la ironía del comentario social se vuelve cursilería complaciente, alejándose por completo de la malicia inicial del relato. Queda apenas claro si el mundo ideal es un lugar que celebra la libertad y lo imprevisible, o si en cambio es el anhelo de regresar al conformismo lo que anima al personaje. La seguridad en la desdicha sería así preferible a las incertidumbres morales del éxito. La mediocridad triunfante es difícilmente el mejor argumento para una buena comedia, para una comedia gozosa.
 

– Carlos Bonfil

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Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

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