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Lo mejor y lo peor de la Saga del Infinito de Marvel

Por:

30-04-2019
Saga del Infinito The Avengers Marvel

La Saga del Infinito ha terminado con el estreno de Avengers: Endgame. Hacemos un repaso de los elementos que caracterizaron la franquicia marvelita.

Con más de diez años de historia, el Marvel Cinematic Universe nos ha deleitado con toda clase de aventuras que de un modo u otro, siempre giraron alrededor de las Gemas del Infinito. Es por esto que nadie se sorprendió cuando Kevin Feige bautizó las tres primeras fases de la franquicia como la Saga del Infinito (Infinity Saga).

En su momento, el creativo declaró que este nombre responde al deseo de «dar una conclusión a una serie de películas como nunca se había hecho antes. Harry Potter tuvo un final porque había un número específico de libros. También El Señor de los Anillos. Pero pensamos, que con 22 películas, ¿no sería divertido darle cierto desenlace a la trama?»

Ahora que la búsqueda por estos preciados objetos ha llegado a su fin con Avengers: Endgame, ha llegado el momento de recordar los aspectos más destacados de esta historia conjunta, pero también de repasar aquellos fallos que deben ser trabajados en la Fase Cuatro. A continuación lo mejor y lo peor de la Saga del Infinito de Marvel Studios.

Exceso de control creativo
(Vía)
A pesar de su atinada elección de realizadores, Marvel Studios ha sido criticado por el excesivo control creativo de cada proyecto, lo que ha llevado a dolorosos rompimientos a lo largo de la franquicia, casi siempre basados en diferencias creativas. La lista incluye a Edgar Wright, quien trabajó por años en Ant-Man para luego ser retirado de último minuto; Ava DuVernay estuvo cerca de llevar su crítica social a Black Panther; Patty Jenkins pudo convertir a Thor: Ragnarok en la primera película de superhéroes dirigida por una mujer de no ser porque Marvel no coincidió con su visión romántica inspirada en Romeo y Julieta. Los divorcios también incluyen algunos actores, siendo Natalie Portman el caso más sonado por el trato dado a la directora; Edward Norton fue retirado poco tiempo antes de confirmarse The Avengers: Los Vengadores; incluso Jeremy Renner se dijo molesto por el tratamiento dado a Hawkeye en el primer crossover y que no correspondía con el guion que él había visto. Hay quienes dicen que Marvel no permite la creatividad en la industria, pero otros defienden las decisiones asegurando que una franquicia conjunta de este calibre requiere un máximo control para funcionar adecuadamente.
Elección de directores
(Vía)
Desde sus primeros años, el MCU sorprendió por su curiosa elección de directores basada en las necesidades de cada proyecto, más allá de su familiaridad con el mundo de los superhéroes. Esto incluyó a Jon Favreau para Iron Man, Kenneth Branagh para Thor y Joe Johnson para Capitán América, todos encabezados por uno de los grandes exponentes de la cultura pop: Joss Whedon. La tendencia empezó a cambiar con la Fase Dos, lo que resultó en apuestas realizadoras cada vez más arriesgadas, pero que en su gran mayoría dieron estupendos resultados, destacando los casos de James Gunn con Guardianes de la Galaxia, Taika Waititi con Thor, Ryan Coogler con Black Panther y muy especialmente los Russo con Capitán América y los mismísimos Vengadores. Fue así como Marvel emuló y perfeccionó el sueño de George Lucas, quien deseaba convertir su Star Wars en una franquicia conjunta integrada por todo tipo de visiones creativas distintas.
Altibajos con los villanos
(Vía)
El MCU hizo un estupendo trabajo en la construcción de sus héroes, pero batalló con la de sus villanos. A pesar de los estupendos castings vistos desde la Fase Uno, el estudio tuvo problemas para encontrar una fórmula que les diera profundidad, lo que resultó en una gran cantidad de adversarios tan simples como sus intenciones de dominación mundial. Esto generó un gran malestar en el público, que aún no logra perdonar el tratamiento que se dio a personajes como Mandarin, Kaecilius o Baron Strucker. No conforme con ello, actores como Hugo Weaving, Mickey Rourke o Christopher Eccleston externaron su desencantado sobre la experiencia marvelita. El consuelo es que la Casa de las Ideas aprendió de sus errores, lo que resultó en némesis cada vez más elaborados y aclamados como Hela, Killmonger y Helmut Zemo. Mención especial para Loki y Thanos que ya ocupan un lugar de honor entre los grandes villanos del subgénero. Sólo queda esperar que la franquicia mantenga la tendencia ascendente en la Fase Cuatro, pues un nuevo fallo a estas alturas podría tornarse catastrófico para la historia.
La construcción de sus héroes
(Vía)
En su momento, Kevin Feige reconoció que el MCU sólo fue posible porque el estudio tenía los derechos de muchos héroes que nadie más quiso por su baja popularidad individual. La Casa de las Ideas convirtió esta debilidad en una de las mayores fortalezas de la franquicia, al tomar las cualidades más importantes de los personajes impresos y moldearlas conforme a las exigencias del mundo actual. El mejor ejemplo es Capitán América, cuyo viejo patriotismo evolucionó junto con los impresos para dar una intensa crítica contra las instituciones norteamericanas. Esto resultó en personajes entrañables, actuales, con toda clase de personalidad y con amplias posibilidades narrativas, una serie de lujos que muchos de los viejos conocidos del cómic ya no tienen.
Un casting perfecto
(Vía)
Nadie supo en qué pensaba Marvel cuando contrató a Robert Downey Jr., un actor de enorme talento, pero virtualmente acabado por problemas personales, para el papel de Iron Man. La apuesta funcionó y desde entonces, el estudio se caracterizó por una serie de castings improbables que siempre terminaban funcionando: desde los poco populares Chris Evans y Chris Hemsworth, hasta los cómicos Paul Rudd y Chris Pratt, sin olvidarnos de los multilaureados Benedict Cumberbatch y Brie Larson. Esta tendencia se extendió a los villanos –Tom Hiddleston, James Spader, Cate Blanchett y Josh Brolin son buenos ejemplos de ello–, pero más importante aún, a incontables personajes secundarios encarnados por actores de altísimo calibre como Robert Redford, Annette Bening y Michael Douglas. Al final, esta combinación de talentos resultó en filmes sumamente atractivos por su emocionante narrativa, pero también por su talento histriónico seleccionado minuciosamente para la construcción de cada proyecto. Y claro, el impacto fue mayor en un filme como Avengers: Endgame que contó con el regreso de muchos de los grandes actores vistos a lo largo de la franquicia.
Oportunidades perdidas
(Vía)
En sus más de diez años, Marvel Studios ha adaptado toda clase de historias fascinantes, pero ni siquiera su estupendo trabajo puede borrar la sensación de que el estudio desaprovechó varias oportunidades en el camino. El alcoholismo de Iron Man que alcanzó su punto crítico en Demon in a Bottle fue reducido a una simple fiesta; la cinta individual de Black Widow parece llegar demasiado tarde ahora que el personaje ha fallecido; héroes como Hawkeye, Vision y Scarlet Witch han sido reducidos al mínimo. Más lamentable aún es que, a pesar de contar con un roster femenino tan memorable, sólo una de sus 22 películas fuera protagonizada por una heroína.
Problemas con la trinidad marvelita
(Vía)
La alianza entre Superman, Batman y Mujer Maravilla siempre ha sido conocida como la trinidad de DC Comics. El caso de Marvel fue muy distinto, pues sus banderas siempre fueron Spider-Man, Hulk y Wolverine, y no fue hasta la popularización del MCU que los aficionados tomaron el término de trinidad para referirse a Capitán América, Iron Man y Thor. A pesar de su relevancia para la franquicia, su desarrollo nunca estuvo exento de polémica: Steve Rogers nunca ascendió del todo como el gran líder que conocimos en el impreso, no por un mal trabajo de Chris Evans, sino porque el estudio siempre priorizó el carisma de Robert Downey Jr. en el papel de Tony Stark. Aunque filmes como Civil War, Infinity War y Endgame intentaron revertir la tendencia, el cambio total nunca se consolidó, pues al final, fue el Hombre de Hierro quien se llevó el reconocimiento de haberse sacrificado para aniquilar a Thanos. El caso de Thor es más complicado, pues las adversidades de la saga individual obligaron al estudio a realizar toda clase de cambios de personalidad, lo que hizo que el héroe pasara del guerrero shakesperiano que conocimos en la entrega original a un ocurrente en Ragnarok para luego regresar al dramatismo con Infinity War y terminar como el comic relief de Endgame. Su incorporación a los Guardianes nos hace pensar que la seriedad ha terminado y sus apariciones se centrarán en el humor. Mención aparte para Hulk, el gran excluido de esta unión privilegiada ante la imposibilidad de explorarlo en películas individuales y quien figura como el único elemento original de los Vengadores con un destino verdaderamente incierto.
La construcción de un universo
(Vía)
Conectar más de una veintena de tramas en un mismo universo es sumamente complicado, pero Marvel lo hace parecer sencillo. En sus diez años de existencia, las producciones de cada proyecto han trabajado siguiendo un estricto orden narrativo, que se apoya en cameos, guiños, personajes y objetos como las Gemas del Infinito, lo que les permite funcionar en el aspecto individual, pero también en el colectivo. Esto ha sido determinante para que la franquicia se sienta como una historia completa en lugar de una colección de historias. No todo ha sido perfecto, siendo Spider-Man: De regreso a casa (2017) el filme más señalado por sus irregularidades temporales, pero ni siquiera estos tropezones evitan que la cuidada interconectividad de la saga central sea motivo de admiración entre el público y la propia industria.
Exceso de humor
(Vía)
El MCU siempre se caracterizó por su acción, su dramatismo y su compleja interconexión, pero también por su comicidad. A pesar del dramatismo de la trama central, el humor siempre estuvo presente en la saga, con variantes de intensidad según la naturaleza de cada proyecto. La decisión funcionó perfectamente en los casos de Iron Man y Ant-Man, pero resultó polémica para Capitana Marvel y Thor. Las risas alcanzaron su punto más alto, pero también más controvertido en Guardianes de la Galaxia pues, aunque la gran mayoría de los chistes fueron bien recibidos, pocos los disfrutaron en la batalla final que comenzó con un baile de Star Lord como distractor. Avengers: Endgame tampoco se salvó del debate, con momentos demasiado humorísticos que rompían la tensión de un universo que había perdido a la mitad de la población.
Respeto a la esencia impresa
(Vía)
Una de las grandes complicaciones de cualquier adaptación es definir qué tan apegada será al material original, pero el dilema se complica todavía más con historias de alta popularidad como son los comics. Lejos de limitarse a proyectos 100% fidedignos, Marvel Studios ha tomado la base de sus historias impresas más populares y las ha ajustado según sus necesidades narrativas. Quizá el mejor ejemplo fue Capitán América: Civil War, que alteró el conflicto central ante la poca relevancia de las identidades secretas cinematográficas y replanteó las alianzas ante el número limitado de personajes. Aunque controvertida, la apuesta funcionó, pues fue clave para dejar un mundo desprotegido frente a la amenaza de Thanos. Mención aparte para Avengers: Endgame, que lejos de basarse en una historia concreta, tomó algunos elementos aislados del impreso para construir el más ambicioso proyecto en toda la historia del cine de superhéroes.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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