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Sam Mendes: Ranking de todas sus películas

Por:

20-01-2020
Sam Mendes 1917

Tras una ópera prima de ensueño, Sam Mendes ha abordado una gran variedad de proyectos que le han posicionado entre los grandes directores de su tiempo.

Sam Mendes demostró sus cualidades como realizador desde su ópera prima. Desde entonces, el británico no ha dejado de sorprender con una amplia gama de proyectos que van del cine indie a las grandes franquicias, pero siempre respetando la humanidad de sus personajes y el impacto social de sus historias. 

Indudablemente uno de los mejores directores de la actualidad, enlistamos las películas de Sam Mendes. 

Spectre (Dir. Sam Mendes, 2015)
(Vía)
Los estupendos resultados obtenidos por Skyfall hicieron que Sam Mendes encabezara una nueva misión del agente 007: Spectre, con un James Bond alcanzado por un mensaje de su pasado que le lleva a develar la existencia de una temible entidad. En un esfuerzo por repetir el éxito de su antecesora, el cineasta se apoyó en Christoph Waltz para encarnar al nuevo villano central. El doble ganador del Oscar cumplió con creces, pero nunca pudo conquistar del todo por el exceso de convencionalismos que aquejaron a su personaje. No fue el único, pues la película entera se sintió cargada de viejas fórmulas, lo que resultó en una cinta emocionante, pero muy lejos de las mejores entregas de la franquicia.
El mejor lugar del mundo (Dir. Sam Mendes, 2009)
(Vía)
La película más esperanzadora en la obra de Sam Mendes, con una pareja a punto de tener un bebé y que recurre al apoyo de conocidos para buscar respuestas sobre la paternidad, la familia y la felicidad. Esta dulce premisa no significa que la cinta esté exenta de críticas sociales, las cuales salen a relucir en un viaje que nos introduce con todo tipo de personas, que van de los padres indiferentes ante los problemas ajenos, a las familias fragmentadas por el desamor. La diferencia radica en que el desencanto no absorbe a la dupla estelar integrada por Maya Rudolph y John Krasinski, sino que resuelve todas sus dudas al hacerles ver que las respuestas que anhelaban siempre estuvieron en ellos mismos. Un mensaje optimista, aunque algo trillado, que le convirtió en la obra menos aplaudida del cineasta.
Soldado anónimo (Dir. Sam Mendes, 2005)
(Vía)
Sam Mendes aprovechó las vivencias de Anthony Swofford durante la Guerra del Golfo para realizar una dura crítica contra la guerra. No el conflicto en sí, sino el estado de alienación y enajenamiento que los reclutamientos provocan en los jóvenes soldados, entrenados para una violencia que nunca se manifiesta en los campos de batalla contemporáneos, lo que resulta en sujetos cuyas frustraciones entorpecen sus posteriores reincorporaciones a la sociedad. Más allá de la polémica suscitada por su estreno en plena Guerra contra el terror, Soldado anónimo nunca destacó entre lo mejor de Sam Mendes ni del cine bélico porque su mensaje ya había sido explorado con mayor efectividad por muchas otras cintas anteriores, que además se apoyaron en conflictos de mayor jerarquía como la II Guerra Mundial y muy especialmente Vietnam.
Sólo un sueño (Dir. Sam Mendes, 2008)
(Vía)
Kate Winslet y Leonardo DiCaprio protagonizaron uno de los grandes romances en la historia del cine con Titanic. Más de diez años después, Sam Mendes decidió reunirlos en la adpatación del libro homónimo Revolutionary Road para mostrar la otra cara de la moneda: un amor desgastado por la monotonía, los fracasos y los sueños rotos en la América de la posguerra para brindar un reflejo simbólico del mundo contemporáneo. La dupla estelar fue brillantemente complementada por Kathy Bates, David Harbour y Michael Shannon, quienes representaron las distintas caras de una sociedad cargada de hipocresía y ansiosa por el fracaso ajeno. A pesar de su enorme calidad técnica y narrativa, así como de la buena respuesta de la crítica, la cinta pasó virtualmente desapercibida por la temporada de premios, lo que motivó a su realizador a buscar nuevas propuestas que le ayudaran a refrescar su visión fuera de las cruentas críticas sociales.
Skyfall (Dir. Sam Mendes, 2012)
(Vía)
Los tibios resultados de Soldado anónimo, Sólo un sueño y El mejor lugar del mundo hicieron pensar que la carrera de Sam Mendes iba a la baja, pero estas sensaciones desaparecieron con su incorporación a la franquicia Bond en Skyfall. Su elección generó opiniones encontradas entre los aficionados, pero éstas desaparecieron con una emocionante historia que no tardó en posicionarse entre las mejores aventuras del agente secreto, una etiqueta que se debe en buena parte a la demencia del villano central interpretado por un brillante Javier Bardem y al cambio generacional en la figura de M. Sus más de $1,110 mdd a nivel mundial la convirtieron en la abrieron más taquillera de toda la franquicia, refrendaron a Daniel Craig entre los mejores 007 de todos los tiempos y abrieron nuevas y muy interesantes posibilidades creativas para el propio Mendes.
Camino a la perdición (Dir. Sam Mendes, 2002)
(Vía)
Pocos recuerdan que Sam Mendes fue uno de los pioneros en la nueva ola de adaptaciones de comics, no con una historia de superhéroes, sino una novela gráfica escrita por Max Allan Collins e ilustrada por Richard Piers Rayner, y que fuera engalanada por la interpretación estelar de Tom Hanks. Esto resultó en Camino a la perdición, sobre un hombre y su hijo que luchan por sobrevivir en tiempos de desesperanza ocasionados por la Gran Depresión, pero también por reencontrarse luego de que el chico descubre la sangrienta ocupación de su padre como asesino de una mafia que ahora les persigue para silenciarlos. Todo esto acompañado de una nostálgica estética visual predominada por los tonos sepia. Fue bien recibida por la crítica, pero no del todo por un público que esperaba un blockbuster a causa de una mala estrategia de mercado que la liberó en pleno verano, desechando así los planes iniciales que apuntaban septiembre/diciembre con la mira puesta en la temporada de premios. El tiempo le ha dado la posición que realmente merece y hoy es considerada entre las mayores joyas de la corona del cineasta.
1917 (Dir. Sam Mendes, 2020)
(Vía)
Podría pensarse que 1917 es sólo otra película de la Gran Guerra, cuando realmente es el trabajo más desafiante en toda la obra de Sam Mendes. El británico toma el conflicto bélico como punto de partida, no para adentrarnos en el campo de batalla o en las temidas trincheras, sino para convertirlo en un miedo constante para dos soldados que deben recorrer un amplio territorio y detener una avanzada que podría tornarse desastrosa. Un viaje dantesco que va de las desoladas tierras de nadie a lo más profundo del infierno con pueblos consumidos por las llamas y las sombras enemigas que nunca se manifiestan del todo. A esto sumemos su destreza técnica con un rodaje meticulosamente coreografiado que resulta en un falso plano secuencia unido por microcortes para simular que la cámara nunca abandona a los protagonistas. Una prueba irrefutable de que Sam Mendes se ha afianzado de lleno entre los grandes directores de su tiempo.
Belleza americana (Dir. Sam Mendes, 1999)
(Vía)
Sam Mendes sólo necesitó de una película para demostrar el enorme talento que caracterizaría toda su carrera. Se trata de Belleza americana, que convirtió a dos de los grandes actores de su generación, Kevin Spacey y Annette Bening, en las cabezas de una familia Burnham aquejada por la monotonía y la presión social, al menos hasta que él colapsa y persigue una vida con el menor nivel de responsabilidad posible en un esfuerzo por reencontrarse a sí mismo y de ser posible, conquistar a la sensual amiga de su hija adolescente. Un impresionante juego de emociones que suele ser atribuido a la calidad histriónica de todo el elenco, cuando buena parte de su poderío recae en la destreza del cineasta en su uso de elementos técnicos que van del paralelismo visto en los encuadres al uso del color exaltado en los incontables pétalos rojos que acompañan las visiones de Angela Hayes interpretada por Mena Suvari. Mención aparte para la secuencia de la bolsa danzante, que no tardó en ascender entre las más icónicas del cine y que sirve como un eterno recordatorio de que a veces hay tanta belleza en el mundo que es difícil soportarla. Estuvo cerca de llevarse los Big Five del Oscar, pero Annette Bening perdió su categoría ante Hilary Swank.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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