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M. Night Shyamalan: Ranking de todas sus películas

Por:

06-08-2019
M. Night Shyamalan

Del nuevo Spielberg a uno de los directores más polémicos del cine, repasamos la obra completa de M. Night Shyamalan.

M. Night Shyamalan es uno de los directores más controvertidos del cine contemporáneo y cuyas obras nunca pasan desapercibidas entre las audiencias. Su trabajo le llevó a ser considerado entre las mayores promesas realizadoras de su época, al grado que algunos le consideraron «el nuevo Steven Spielberg«, pero la perspectiva cambió cuando el cineasta maduró hasta definir un estilo propio que no terminó de convencer a todos.

Hoy en día hay quienes le consideran un director irregular, pero también están los que le ven como un genio incomprendido. Esto ha hecho que muchos se pregunten: ¿cuál es la mejor película de toda su carrera?

Enlistamos la obra completa de M. Night Shyamalan: desde sus mayores éxitos hasta sus peores tropezones sin olvidarnos de sus proyectos más divisivos. 

Praying with Anger (Dir. M. Night Shyamalan, 1992)
(Vía)
La primera película de M. Night Shyamalan, la menos conocida de su filmografía, pero también la más personal de todas. El realizador produce, dirige, escribe y protagoniza la historia de un indio criado en los Estados Unidos y cuya visita a su país de origen le permite conocerse mejor a sí mismo. El filme está plagado de fallos propios de la inexperiencia de su realizador, lo que aunado a la simpleza de su historia impide ver los primeros indicios de los elementos más característicos de su obra. Sólo recomendable para sus más fervientes aficionados.
El último maestro del aire (M. Night Shyamalan, 2010)
(Vía)
Los tropezones sufridos por Shyamalan con La dama del agua y El fin de los tiempos no impidieron que Nickelodeon y Paramount lo consideraran la mejor opción para la adaptación de The Last Airbender que marcaría su debut en el blockbuster. La película fue destrozada por la crítica, tanto por la pobreza de su guion, como por sus malas actuaciones, además de sus excesivos efectos visuales, lo que se reflejó en un infame 5% de aceptación en Rotten Tomatoes. A pesar de esta respuesta, los números indican que es uno de los filmes más taquilleros en toda la historia de Nickelodeon, además de la tercera mejor recaudación en toda la obra del realizador. Esto suscitó un largo debate en el que el cineasta se empeñó en defender su proyecto, argumentando a IGN que “podía hacerse de dos maneras. Podía hacerse para su audiencia, que es lo que hice, para niños de nueve y diez años, o podía hacerse la versión Transformers con Megan Fox. No hice eso”. Tal vez sea cierto, pero esto no evitó que su popularidad se difuminara con el tiempo y que su mala reputación quedara ahí para siempre.
La dama del agua (M. Night Shyamalan, 2006)
(Vía)
Suele ser considerada la película más básica de Shyamalan, tanto que incluso deambula por el absurdo. Una ninfa que llega a un complejo de Filadelfia para entregar un mensaje y que se cruza con personajes tan simples que literalmente aprovechan los diálogos para relatar lo que está sucediendo en la pantalla. El más infame de todos es Vick Ran, interpretado por el propio Shyamalan, quien se olvida de sus tradicionales cameos para tomar un rol protagónico con un escritor que obtiene su inspiración de la misteriosa visitante. Esto mismo ha hecho que La dama del agua sea vista como la mayor muestra de arrogancia del autor, al equiparar sus dotes histriónicas con las de un elenco encabezado por Bryce Dallas Howard, Paul Giamatti y Jeoffrey Wright. No menos controvertido fue que el cineasta explicó que la sencillez extrema del filme se debió a que se basó en un cuento de hadas que contaba a sus hijos para dormir, a lo que Film Threat respondió que “si piensa usar a sus niños como focus group de futuros proyectos, tal vez debería dedicarse a hacer películas para Nickelodeon y dejar de hacernos perder el tiempo”.
Wide Awake (Dir. M. Night Shyamalan, 1998)
(Vía)
La película más emotiva en la obra de M. Night Shyamalan, pero cuyo estreno previo a El sexto sentido le privó de tener mayor popularidad entre las audiencias. La cinta nos introduce con un joven aquejado por la muerte de su abuelo y cuya pérdida de fe le lleva a emprender una búsqueda espiritual con el apoyo de una monja interpretada por Rosie O’Donnell. Una trama básica, pero que a pesar de sus numerosos fallos, entre los que destaca su previsibilidad, sale adelante por la pureza de su historia y el simpático trabajo de su elenco.
Después de la Tierra (M. Night Shyamalan, 2013)
(Vía)
M. Night Shyamalan ya había probado fortuna en el mundo del blockbuster con El último maestro del aire, pero fue Después de la Tierra la que marco su mayor incursión en este tipo de proyectos. No fue su mejor experiencia, pues el estudio hizo todo lo posible por reducir la presencia del cineasta en la campaña promocional para evitar que su reputación afectara al proyecto, pero poco pudo hacer para que este incluyera algunos elementos estéticos y narrativos característicos de su obra. El resultado fue un creativo evidentemente maniatado y que poco pudo hacer por trasladar su visión a una superproducción hollywoodense. La película más olvidable de toda su obra.
El fin de los tiempos (M. Night Shyamalan, 2008)
(Vía)
El fin de los tiempos generó altas expectativas con su buena campaña promocional, por lo que la decepción fue mayor cuando Shyamalan determinó que la razón tras la extraña ola de suicidios fueran las plantas en su venganza contra la humanidad. A esto sumemos una de las escenas más infames en toda la obra del realizador, con Mark Wahlberg tratando de dialogar con una maceta para luego descubrir que su contenido es artificial. Más lamentable aún fue que esta pobre construcción atentó gravemente contra sus elementos simbólicos y estéticos más profundos, como la histeria colectiva del mundo post-9/11 y los suicidios desde lo alto de los edificios que intentaban emular a quienes se lanzaron de lo alto de las Torres Gemelas.
Señales (Dir. M. Night Shyamalan, 2002)
(Vía)
La película que comenzó la polémica alrededor de M. Night Shyamalan: hay quienes la ven como el inicio de su debacle, otros la consideran una historia incomprendida. Lo cierto es que es un poco de ambas, pues el cineasta demuestra una gran madurez narrativa y técnica para construir una historia perturbadora, protagonizada por un hombre en crisis de fe desde la pérdida de su esposa y enaltecida por las señales que apuntan a la llegada de una amenaza extraterrestre. Sin embargo, el creativo fue incapaz de encontrar un buen desenlace, lo que aunado a su obsesión por los giros de último minuto, dejó una sensación agridulce que se extiende hasta nuestros días al ser considerado como el primer gran fallo dentro de su obra.
Glass (M. Night Shyamalan, 2019)
(Vía)
Tuvieron que pasar casi 20 años para que M. Night Shyamalan regresara al mundo de El protegido, no con una secuela cualquiera, sino con un crossover que le llevó a cruzar caminos con Fragmentado. El resultado fue Glass, que aprovechó la elaborada psicología de sus personajes principales para tratar de retomar la compleja y simbólica narrativa que caracterizó al cineasta en sus primeros años. Lo logró sólo parcialmente, pues aunque el proyecto mostró una clara evolución en comparación con sus antecesoras, desaprovechó grandes oportunidades con la Horda y no pudo evitar caer en algunos clichés del subgénero de superhéroes y de su propia obra. Mención especial para su twist tan arriesgado como divisivo, pero que expandió aún más la mitología al interior de este universo fantástico.
Fragmentado (M. Night Shyamalan, 2016)
(Vía)
Los huéspedes pareció demostrar que M. Night Shyamalan había reencontrado el rumbo, lo que fue determinante para las altísimas expectativas alrededor de Fragmentado. La cinta nos introdujo con un hombre cuyos padecimientos psicológicos le hacen desarrollar 24 personalidades distintas: unas son inofensivas, otras son muy peligrosas, pero todas le temen a una en particular. La cinta cumplió como un buen thriller, apoyada en buena parte por las dotes histriónicas de James McAvoy y Anya-Taylor Joy, pero sus esfuerzos por abordar temáticas más profundas como el poder de la mente se perdieron ante sus numerosos clichés. Su condición de favorita de las audiencias se debió en buena parte a su desenlace que desembocó directamente en el mundo de El protegido, confirmando así la largamente anticipada secuela, ahora convertida en crossover.
Los huéspedes (M. Night Shyamalan, 2015)
(Vía)
La mala racha de La dama del agua, El fin de los tiempos, El último maestro del aire y Después de la Tierra hizo pensar que M. Night Shyamalan había caído en un bache del que no había salida. Sin embargo, el cineasta demostró lo contrario con Los huéspedes, una producción más modesta que las anteriormente mencionadas, pero con la que rescató buena parte de su esencia al retomar algunas de sus bases más originarias: un thriller que deambula muy cerca del terror y cuyo impacto no se limita a un giro final, sino a una atinada construcción narrativa y psicológica. No es su cinta más popular, pero fue clave para recapturar el interés del público.
La aldea (Dir. M. Night Shyamalan, 2004)
(Vía)
La película más incomprendida en toda la obra de M. Night Shyamalan. Su primera lectura generó malestar en las audiencias con su ya tradicional giro final, pero las posteriores revisiones le han permitido demostrar su verdadera valía. Una historia que aborda los miedos más profundos del hombre, que le obligan a sumirse en lo más profundo del bosque y tomar medidas extremas para evitar el contacto con el atroz mundo contemporáneo. En su momento fue destrozada por el público y la crítica, pero hoy podría ser considerada heredera directa del legado de The Twiligth Zone y fuente de inspiración para la aclamada obra de Jordan Peele.
El protegido (Dir. M. Night Shyamalan, 2000)
(Vía)
El sexto sentido puso a M. Night Shyamalan en la mira, pero fue El protegido la que marcó el punto más alto en su carrera. El cineasta aprovechó el naciente auge del cine de superhéroes para abordar el tema con enorme destreza al relatar la historia de un sujeto virtualmente indestructible que descubre sus habilidades por la intervención de un amante de los comics que es brillante, pero frágil como el cristal. Hay quienes piensan que el filme aborda la posibilidad de la existencia de superhombres en el mundo real, pero una lectura más profunda permite ver que su verdadero objetivo es mostrar la manera en que la sociedad recurre a la ficción para sobrellevar las penas que le rodean en su vida cotidiana.
El sexto sentido (Dir. M. Night Shyamalan, 1999)
(Vía)
Es la tercera película de M. Night Shyamalan, pero son muchos los que la consideran la primera. No sólo por ser la que impulsó su carrera, sino por ser la primera vez que empleó algunos de los elementos más característicos de su filmografía, destacando la minuciosa construcción que termina conduciendo al giro final. Celebrada por su brillante twist y su icónica frase “veo gente muerta”, pero que realmente pasó a la historia por las memorables actuaciones de su dupla estelar integrada por Bruce Willis y Haley Joel Osment como un niño atormentado por una serie de perturbadoras visiones y un especialista empeñado en ayudarlo, ignorante que realmente es él quien está necesitado de auxilio. Una de las últimas grandes películas del siglo XX.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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