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Steven Spielberg sus películas de la PEOR a la MEJOR

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06-11-2018
steven spielberg

Tiburón, Indiana Jones, E.T., La lista de Schidler… ¿qué película merece la posición de honor en la flamante filmografía de Steven Spielberg?

Pocos directores pueden presumir una trayectoria como la de Steven Spielberg. No sólo es responsable de algunos de los más grandes clásicos cinematográficos de todos los tiempos, sino que puede deambular por el drama y el blockbuster con la misma destreza, lo que le ha permitido trabajar con algunos de los mayores talentos –histriónicos y técnicos– de su generación.

¿Pero cuál es su mejor película? Aquí es cuando todo se pone un poco complicado.

Con más de 45 años de carrera, recordamos las 33 películas que integran su brillante filmografía y las enlistamos hasta encontrar la respuesta. ¿Coinciden con nosotros? De no ser así, ¿qué proyecto creen que ameritaría el lugar de honor?

1941 (1979)
(Vía)
El público y la crítica han batallado por definir cuál es la mejor película de Steven Spielberg. Más sencillo ha sido elegir al eslabón más débil: 1941. Primera y última comedia del cineasta, que con un guion de Robert Zemeckis y Bob Gale, relata la manera en que unos atolondrados californianos se preparan para un ataque nipón a unos días de Pearl Harbor. La crítica no la tomó con gran importancia, pero esto no evitó que muchos la etiquetaran de irreverente e incluso ofensiva. Poco importó, ya que el público la ignoró casi completamente, al grado que tiene la peor recaudación en toda la carrera del cineasta. ¡Pero no todo es negativo! Su elenco integrado por John Belushi, Dan Aykroyd, Ned Beatty, John Candy y Christopher Lee le concedió prestigio con el paso del tiempo, le dio popularidad durante sus pases televisivos y eventualmente le permitió alcanzar el estatus de culto.
Always (1989)
(Vía)
Spielberg siempre ha disfrutado los finales felices, pero hay quienes piensan que Always llevó su afición al extremo. El remake de A Guy Named Joe suele ser señalado como el filme más dulce del realizador, al grado que muchos le consideran empalagoso. La historia nos introduce con un piloto que muere y cuya alma es encomendada con la misión de regresar a la tierra para guiar e inspirar a una persona que le será asignada. El elegido es un joven que, para su mala fortuna, termina enamorándose de quien fuera su pareja sentimental en vida. ¡Y ella le corresponde! La película generó opiniones encontradas de la crítica: algunos la consideraron su película más débil desde 1941; otros no le concedieron tanta importancia. Finalmente, el público respondió con una taquilla meramente aceptable para una historia de este tipo. Un mero placer culpable que poco aporta a la exitosísima trayectoria del cineasta. De cualquier modo, el proyecto ocupa un lugar importante en la historia del cine al marcar la última aparición de Audrey Hepburn.
El mundo perdido (1997)
(Vía)
Steven Spielberg no suele concentrarse en secuelas, de no ser que el proyecto realmente lo amerite. Por muchos años, sólo Indiana Jones había sido acreedor a este honor, hasta que el creativo decidió hacer lo propio con El mundo perdido. Bajo el tagline “algo ha sobrevivido”, el cineasta nos llevó de vuelta a las islas prehistóricas, esta vez para mostrar los esfuerzos de un ambicioso empresario que buscaba trasladar las criaturas a territorio continental para un espectáculo más ambicioso y –aparentemente– mejor controlado. A pesar de sus buenos efectos visuales y su talentoso reparto encabezado por Jeff Goldblum y Julianne Moore, la película sigue generando opiniones encontradas hasta nuestros días por la ausencia de Sam Neill como Alan Grant y por sus evidentes similitudes con King Kong. A pesar de ello, es imposible negar que se trata de un blockbuster muy disfrutable y que complementa perfectamente el clásico original de 1993.
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008)
(Vía)
La última cruzada parecía el cierre perfecto para Indiana Jones, pero las exigencias del público y la industria dictaron lo contrario. Estas presiones resultaron en El Reino de la Calavera de Cristal. En su momento, el proyecto fue tachado de desastroso, con una película que violó toda la esencia de la trilogía original por su uso excesivo del CGI y su forzada incorporación de alienígenas en la historia. Una mala decisión creativa de George Lucas que incluso llegó a ser criticada por Steven Spielberg, quien no lo contradijo en su momento por respeto a su carrera y amistad. El trabajo del cineasta tampoco fue perfecto, siendo la presencia de Shia LaBeouf –su protegido en aquella época– uno de sus peores errores. ¡Todavía temblamos al imaginarlo como potencial sucesor del arqueólogo! La opinión de la cinta ha mejorado ligeramente con el paso de los años, pero esto no le impide ser el eslabón más débil de la saga, ni tampoco ha reducido el miedo a que la quinta y tentativamente última entrega pueda caer en fallos similares.
El buen amigo gigante (2016)
(Vía)
Las aventuras de TinTín, primera película animada dirigida por Steven Spielberg, no tuvo una gran acogida del público. Ni siquiera esta tibieza afectó los deseos del realizador por retomar la técnica del mo-cap, esta vez con un híbrido live-action. El proyecto elegido fue El buen amigo gigante, adaptación a la novela homónima de Roald Dahl, sobre la amistad entre un gigante y una niña ordinaria. La premisa ha sido tocada en incontables ocasiones por el cineasta –desde E.T. hasta Caballo de guerra–, pero esta experiencia no fue de gran ayuda para conquistar a un público que la recibió con indiferencia. La reacción suele ser atribuida a una combinación de factores: una trama excesivamente infantil, la falta de star talent de jerarquía –el rol protagónico fue para Mark Rylance, quien recién había colaborado con el director en Puente de espías– y la renuencia del público hacia los híbridos de animación/live-action y el motion capture de tintes realistas.
La terminal (2004)
(Vía)
Tom Hanks es el actor más recurrente en la obra de Steven Spielberg, ya que sus cualidades histriónicas le han sido de gran ayuda para proyectos de alto impacto dramático. Sin embargo, ni siquiera el afamado cineasta se resistió a la tentación de aprovechar el carisma de su eterno colaborador para un personaje más ligero. Fue así como conocimos a Viktor Novorski, un europeo oriental cuya situación legal le impide abandonar el aeropuerto neoyorquino, lo que le obligará a convertirse en un residente temporal de la terminal en que se encuentra. ¡Esto no es del todo malo! El hombre establecerá amistad con varios empleados –uno de ellos interpretado por Diego Luna– y encontrará el amor en una azafata a la que se topa continuamente. La película pasó sin pena ni gloria entre el público y la crítica, al grado que es uno de los pocos proyectos del cineasta que no ha sido contemplado por los grandes certámenes cinematográficos. ¿Un fracaso? No realmente, ya que Spielberg la hizo para relajarse antes de trabajar en La guerra de los mundos y Munich, y con la firma intención de divertir a sus audiencias.
Las aventuras de TinTín: El secreto del Unicornio (2011)
(Vía)
Steven Spielberg ha producido incontables animaciones, pero su debut realizador en la técnica llegó hasta 2011 con El secreto del Unicornio. Lejos de conformarse con un proyecto cualquiera, el cineasta recurrió al siempre desafiante motion-capture para ofrecer una de las películas más ambiciosas en su campo. ¡Y vaya que lo logró! Pues a más de cinco años de su estreno se mantiene entre los mayores logros en toda la historia del cine animado. Buena parte del crédito es compartido con Peter Jackson, todo un experto tras su experiencia con El Señor de los Anillos y King Kong, y quién trabajó muy de cerca en la producción. Lamentablemente estos esfuerzos técnicos no se reflejaron en la parte narrativa, con una historia llena de altibajos y que por momento se siente cansada. Al final, el público la recibió con tibieza, lo que dejó la franquicia en jaque por un buen rato, hasta que el propio Jackson externó su intención de rescatarla para una secuela. ¿Cuáles serán los resultados en esta ocasión?
“Kick the Can” en Twilight Zone: The Movie (1983)
(Vía)
La dimensión desconocida es una de las series más memorables de todos los tiempos y que tuvo gran influencia en muchos de los realizadores más respetados de los 70, 80 y 90. Por ello, muchos de ellos decidieron reunirse en una adaptación cinematográfica que reinventaría algunos de los episodios más memorables de la antología, con Steven Spielberg al frente de “Kick the Can”. Sin duda, el relato más 'amigable' de todo el proyecto, que nos introduce en una residencia de ancianos cuyos habitantes obtienen una nueva oportunidad de ser jóvenes. ¿La aprovecharán o se rendirán a sus temores? La crítica batalló al momento de evaluar el proyecto, pues la calidad de los implicados obligó a analizar cada historia de manera independiente, siendo la de Spielberg una de las más ovacionadas junto con “Nightmare at 20,000 Feet” de George Miller. Por su parte, los aficionados de la serie agradecieron el esfuerzo conjunto y le concedieron un status de culto que se mantiene hasta nuestros días.
Munich (2005)
(Vía)
Steven Spielberg exploró los horrores de la II Guerra Mundial con La lista de Schindler y Rescatando al Soldado Ryan, para luego ahondar en la posterior tragedia judía con Munich. La película, inspirada en la obra Vengeance de George Jonas, inicia con la matanza de algunos representantes del equipo olímpico israelí en Munich 1972, para luego mostrar la brutal respuesta y la lucha sin cuartel que se ha extendido hasta nuestros días. El resultado es uno de los filmes más crudos, impactantes e incluso sangrientos en la obra del cineasta, que sin embargo quedó lejos de los resultados deseados. La indiferencia del público y la crítica suele ser atribuida a la elección de Eric Bana como protagonista, un actor cumplidor, pero que nunca logró consolidarse del todo a pesar de las oportunidades recibidas. Sin embargo, también hay quienes argumentan que la tibia respuesta radicó en que se trata de una historia sumamente dolorosa, pero que interesa primordialmente a un sector exclusivo de la población.
Caballo de guerra (2012)
(Vía)
Caballo de guerra de Michael Morpurgo es una obra compleja que suele ser encasillada en el género infantil. Esto porque su protagonista es un caballo que relata sus esfuerzos por reencontrarse con su dueño en plena Guerra Mundial, lo cual no evita la crudeza de su travesía. Steven Spielberg tomó esta fascinante trama y apoyándose en la obra teatral, la trasladó al cine para construir una de las películas más emotivas de toda su filmografía, pero también una de las más dolorosas. Estas características encontradas hicieron de Caballo de guerra una película incomprendida, con algunos destellos en la temporada de premios, pero que nunca conquistó de todo a las audiencias. Su protagonista Jeremy Irvine tampoco fue de gran ayuda, con un trabajo meramente aceptable que quedó corto de la emotividad requerida. Tal vez el tiempo le conceda más aceptación, pero de momento se encuentra entre las cintas menos apreciadas del mítico realizador.
Hook (1991)
(Vía)
Peter Pan se ubica entre los personajes más queridos de la literatura universal, ¿pero qué pasó con el niño perdido tras los sucesos relatados por JM Barrie? Muchos creativos se lo han preguntado, pero Steven Spielberg ofreció una de las respuestas más aceptadas con Hook. La historia inicia con un Peter adulto, que ha olvidado su infancia en Nunca Jamás y la magia que una vez le caracterizó. Esta situación es aprovechada por el infame Garfio, quien aprovecha las debilidades de su eterno adversario y secuestra a sus hijos como venganza. A pesar de sus críticas encontradas y su taquilla por debajo de las expectativas, Hook se ha ganado el cariño del público gracias a la fantasía y emotividad de su trama, así como por las estupendas actuaciones de Robin Williams, Dustin Hoffman, Julia Roberts, Maggie Smith y Bob Hoskins. Quizá no forme parte del canon –la única secuela autorizada hasta ahora es Peter Pan de rojo escarlata–, pero a más de 25 años de su estreno aún tiene lo necesario para hacernos soñar, volar e incluso cacarear.
Amistad (1997)
(Vía)
El color púrpura exploró el racismo con enorme destreza. Más de diez años después, Steven Spielberg intentó retomar el tema con Amistad. La película relata la historia verídica de La Amistad, un navío esclavista que fue tomado por los prisioneros y que desencadenó una intensa batalla legal en la unión americana. Lamentablemente, este mensaje se perdió en medio de la polémica suscitada por las libertades creativas que se tomó la producción acerca de la influencia de este hecho en la explosión de la Guerra Civil y que –según especialistas– no influyó de ningún modo en ésta. No conforme con ello, la película tampoco fue de gran interés para el público, al grado que apenas recuperó su inversión inicial para convertirse en una de las peores taquillas del cineasta. Esto no evitó que el proyecto cosechara cuatro nominaciones al Oscar, siendo el de Mejor actor de reparto para Anthony Hopkins el más destacado de todos.
Ready Player One (2018)
(Vía)
Steven Spielberg es uno de los mayores referentes de la cultura pop y como tal, nadie mejor que él para la dirección de Ready Player One. La adaptación a la obra de Ernest Cline se desarrolla en un futuro aquejado por toda clase de problemas y del que la gente escapa a través de Oasis. Aquí recae el verdadero encanto de la trama, pues se trata de un mundo virtual construido a partir de viejas referencias al cine, la televisión y los videojuegos de antaño, y cuyos jugadores compiten por encontrar tres llaves que les permitan tomar control del reino que se ha quedado sin dueño tras la muerte de su creador. Es así como conocemos a Parzival, un intrépido jugador que busca desesperadamente las claves, ignorante que esto le adentrará en un peligroso enfrentamiento con una compañía que busca hacerse con el sitio –y sus jugosas ganacias– a toda costa. Espectacular, nostálgica, pero también crítica con la sociedad conectada de la actualidad, no sorprende que Ready Player One sea considerado el mejor blockbuster de Steven Spielberg en muchos años.
Puente de espías (2015)
(Vía)
Steven Spielberg nunca ha sentido una gran fascinación por el thriller, siendo Puente de espías su mayor acercamiento. El filme, que cuenta con un guion escrito por los hermanos Coen, nos lleva a la Guerra Fría para explorar la difícil posición de un abogado americano, quien debe defender a un espía soviético para luego ayudar a la CIA a intercambiarlo por un piloto caído en plena URSS. La película tiene buenos momentos de intriga, los cuales resaltan todavía más por las estupendas actuaciones de Tom Hanks y muy especialmente Mark Rylance, quien fuera acreedor al Oscar como Mejor actor de reparto. A pesar de estas cualidades, la película nunca igualó lo hecho por otros filmes de mayor envergadura en la carrera del cineasta, lo que le ha llevado a perder potencia con el paso de los años.
La guerra de los mundos (2005)
(Vía)
La obra escrita por HG Wells es todo un referente de la Guerra Fría. No por el texto original –fue publicado en 1898–, sino por el poderoso mensaje enviado con su versión radiofónica y su posterior adaptación cinematográfica de 1953. Steven Spielberg aprovechó el buen posicionamiento de la historia en el imaginario colectivo para una actualización que dejó atrás la simbología soviética para introducirnos en una América aquejada por los horrores del 9/11. El resultado es un filme que deambula entre el sci-fi y el terror, con monstruos que esperaron pacientemente el momento oportuno para atacar a sus oponentes, y finalmente emerger de la tierra y aniquilarlos sin piedad. Más interesante aún es la destrucción simbólica de la iglesia en los primeros minutos de la invasión para aludir directamente a la que fue considerada por muchos como la nueva Guerra Santa del siglo XXI. Una buena película que dejó atrás a los pacíficos alienígenas que por tantos años caracterizaron la obra del director, pero que quizá pecó en la elección de Tom Cruise como su protagonista. El actor cumplió, pero tal y como sucedió con Minority Report unos años antes, su presencia hizo que muchos etiquetaran al proyecto como un simple blockbuster.
Sugarland Express (1974)
(Vía)
Tiburón fue el primer gran éxito de Steven Spielberg, pero el entonces joven cineasta ya había dado muestras de sus cualidades desde su ópera prima: The Sugarland Express. La película se inspira en hechos reales para relatar la historia de una mujer que convence a su esposo de escapar de prisión para recuperar a su hijo que ha sido llevado por los servicios sociales estadounidenses para ser dado en adopción. Sobra decir que la misión se complicará con fatídicas consecuencias. Con un 91% de aceptación, la cinta suele ser recordada como un debut de ensueño, que manejó los elementos del road movie con enorme destreza y dejó muy en claro que nos encontrábamos ante un cineasta que daría mucho de qué hablar en los próximos años. Y así fue.
Atrápame si puedes (2002)
(Vía)
Leonardo DiCaprio ha demostrado ser uno de los actores más talentosos de los últimos tiempos y como tal, no podía estar ausente en la obra de Steven Spielberg. Su única colaboración sucedió en 2002 con Atrápame si puedes, que relata la historia verídica de un joven que acumuló una fuerte suma económica tras hacerse pasar por piloto, doctor y abogado, lo que eventualmente le llevó a ser perseguido por el FBI. El elenco fue complementado por el no menos talentoso Tom Hanks, en el papel del agente encomendado a la búsqueda y captura. Aunque el guion se tomó varias libertades creativas, el público y muy especialmente la crítica la recibieron con entusiasmo, al grado que hoy se ubica entre las películas mejor evaluadas del cineasta. Esto no le fue de gran ayuda en la carrera por el Oscar, en la que sólo cosechó dos nominaciones, irónicamente ninguna de ellas para su dupla estelar.
Minority Report: Sentencia previa (2002)
(Vía)
La adaptación a la obra de Philip K. Dick no recibió la atención que merecía durante su estreno, ya que algunos la etiquetaron injustamente como una simple película de acción en la explosiva carrera de Tom Cruise. Grave error, pues si bien Minority Report posee la espectacularidad de los grandes blockbusters, también cuenta con interesantes reflexiones propias del mejor sci-fi. La historia nos lleva a un futuro en que el crimen ha sido casi completamente erradicado gracias a un programa experimental que consiste en la premonición de delitos violentos y el arresto de los infractores antes de que puedan ejecutarlos. La premisa ya es suficientemente controvertida, pero se torna aún más compleja ante los métodos empleados para mantener la maquinaria andando. La buena noticia es que, a pesar de la tibia respuesta inicial, cada vez son más los que coinciden en la alta calidad de Minority Report que le ubica entre los grandes exponentes de la ciencia ficción de principios de siglo XXI.
Duel (1971)
(Vía)
Duel fue concebida para la televisión, pero su gran calidad técnica y narrativa siempre le ha valido un lugar de honor en la obra de Steven Spielberg. Y no sólo eso, sino que público y crítica coinciden en que es una de sus mejores películas. La historia es relativamente sencilla: un automovilista tiene un incidente sin importancia con un camión de carga, cuyo enigmático chofer es incapaz de superar y decide cobrar venganza con una fiera persecución en plena carretera. Una película obligada para cualquiera que se diga aficionado del realizador, que ha servido de influencia para varios realizadores y que ha sido imitada hasta el cansancio. Pero nunca, nunca superada.
Indiana Jones y el templo de la perdición (1984)
(Vía)
¿Cómo mejorar lo que parece inmejorable? George Lucas y Steven Spielberg se plantearon esta pregunta tras el éxito de Los cazadores del arca perdida, pues la consolidación de su joven franquicia requería una secuela de alta calidad y que mantuviera la esencia del filme original, pero sin calcar la fórmula. La dupla encontró la inspiración en Star Wars: El Imperio contraataca, considerada por muchos como la mejor entrega de la saga galáctica. Esta decisión llevó al héroe por una aventura considerablemente más oscura que implicó magia oscura y sangrientos rituales paganos. La apuesta funcionó con creces, pues la película se posicionó entre las mejores segundas partes de todos los tiempos y comenzó un intenso debate que se mantiene hasta nuestros días: ¿es mejor que la original? Cada aficionado tiene su propia respuesta, ¿ustedes qué opinan?
The Post: Los oscuros secretos del Pentágono (2017)
(Vía)
The Post: Los oscuros secretos del Pentágono exploró la lucha de The Washington Post por garantizar la publicación de un informe que revelaba la verdad sobre la polémica Guerra de Vietnam mantenida por el presidente Richard Nixon. Esta trama le llevó a ser señalada como la película más relevante de Steven Spielberg en muchos años, no sólo por su valor histórico, sino por su evidente alusión al gobierno de Donald Trump que tantos medios ha descalificado con su infame etiqueta de Fake News. Una labor de este calibre requería un elenco de primer nivel, lo que fue resuelto con la presencia de Meryl Streep y Tom Hanks, dos de los mejores actores de todos los tiempos y cuyo talento dio gran solidez a la historia. Tanta, que algunos incluso la han señalado como el equivalente a Todos los hombres del presidente de su generación.
A.I. Inteligencia Artificial (2001)
(Vía)
Steven Spielberg fue el gran heredero de la que bien pudo ser la última película de Stanley Kubrick: Inteligencia Artificial. Con este antecedente a cuestas, no sorprende que el proyecto se ubicara entre los más anticipados en la obra del director, pero también entre los más controvertidos. La adaptación de Super Toys Last All Summer Long nos transporta a un futuro no muy lejano en que los robots han pasado a formar parte fundamental de la vida cotidiana. Esto provoca que un cientifico atormentado considere que ambas partes están listas para dar el siguiente paso: el amor. Es así como conocemos a David, un modelo experimental dispuesto a todo por estar con su 'madre' Mónica, quien no toma su parte con responsabilidad y condena al pequeño androide a una tortuosa búsqueda de afecto por toda la eternidad. El filme fue aplaudido por su ambientación, la crudeza de su historia y la estupenda interpretación de Haley Joel Osment, pero fue rechazado por su aparente final feliz. A pesar de las críticas iniciales, Inteligencia Artificial goza de cada vez mayor aceptación gracias a su dura crítica de la frialdad humana, al grado que muchos le consideran un estupendo antecedente de la gloriosa ciencia ficción contemporánea.
Indiana Jones y la última cruzada (1989)
(Vía)
Uno de los mayores héroes en toda la historia del celuloide necesitaba más que un cierre perfecto. Exigía una historia verdaderamente épica que sellara su posición entre las máximas leyendas de Hollywood. La solución de George Lucas y Steven Spielberg fue mirar al pasado para explorar los orígenes del personaje a través de su relación con su padre. Para ello, la dupla recurrió al talento de Sean Connery, quien encarnó con destreza y elegancia a Henry Jones y con ello, fusionó al arqueólogo con la saga británica que le inspiró: James Bond. Tal y como había sucedido con las entregas anteriores, la dupla creativa cumplió su cometido, lo que resultó en una emocionante aventura que pretendía encontrar el cáliz sagrado, plagada de aprendizaje –¡iluminación!– y una de las mejores películas de padres e hijos de todos los tiempos.
El imperio del sol (1987)
(Vía)
El imperio del sol está muy lejos de las películas más populares de Steven Spielberg. De hecho, se encuentra entre sus peores taquillas, pero esto no le impide ser uno de sus mayores logros creativos. La adaptación a la obra semi-autobiográfica de JG Ballard nos transporta al Shanghái de la II Guerra Mundial para explorar la situación de un pequeño británico que lo pierde todo durante la invasión nipona. Ni siquiera el dolor, la soledad, ni la brutal pérdida de la inocencia terminan con su esperanza, ni su fascinación por los potentes aviones que sobrevuelan los cielos asiáticos. Una combinación que, para muchos, ubica al filme en un punto medio entre ET y Rescatando al Soldado Ryan. El impacto de la trama no habría sido el mismo sin la presencia estelar de Christian Bale, quien desde muy temprana edad dio claras muestras de su enorme talento con una actuación que sigue brillando entre las más desafiantes de toda su carrera.
Encuentros cercanos del tercer tipo (1977)
(Vía)
Películas como E.T. y Jurassic Park consolidaron a Steven Spielberg entre los grandes maestros de la ciencia ficción, pero fue Encuentros cercanos del tercer tipo la que marcó su primer gran acercamiento al género. ¡Y no sólo como director! Ya que ésta es una de sus pocas películas que también fue escrita por él mismo! La premisa, aunque aparentemente sencilla sobre un hombre cuya vida cambia tras la visualización de un OVNI, fascinó por la manera en que mostraba a los alienígenas. No eran las fuerzas invasoras de antaño, sino seres pacíficos que invitaban a la humanidad a un ascenso espacial. Esta trama, aunada a la simbología empleada, hicieron que muchos la catalogaran como una película sumamente espiritual e incluso religiosa. Finalmente, destaca que este filme marcó su primera nominación al Oscar como Mejor director, que si bien perdió frente a Woody Allen y su Annie Hall, continuó con la carrera ascendente del que se perfilaba entre los realizadores más talentosos de todos los tiempos.
El color púrpura (1985)
(Vía)
Inspirada en la novela epistolar de Alice Walker, El color púrpura bien podría ser catalogada entre las películas más dolorosas de Steven Spielberg. Una etiqueta que no debe ser tomada a la ligera cuando recordamos que se trata del director responsable de La lista de Schindler. El filme explora la situación de las mujeres afroamericanas de principios de siglo: violencia doméstica, pedofilia, incesto, racismo y pobreza. Lejos de quedarse en el pasado, el habilidoso cineasta aprovecha la crudeza de la trama para generar una reflexión sobre la situación actual y para mostrar la lucha femenina por lograr mejores condiciones de vida. Todo esto apoyándose en un gran elenco encabezado por Whoopi Goldberg, Danny Glover y Oprah Winfrey. La película fue un éxito en crítica y taquilla, que alcanzó su punto máximo con once nominaciones al Premio de la Academia. No se llevó ninguna estatuilla, pero ni siquiera estas omisiones le restan méritos al que bien debe considerarse entre los grandes clásicos de Spielberg.
Jurassic Park (1993)
(Vía)
Michael Crichton no suele ser reconocido entre las grandes leyendas de la literatura sci-fi, pero esto nunca ha impedido que su obra genere intensos debates sobre el buen uso de la tecnología. Steven Spielberg siempre fue consciente de ello y fue muy cuidadoso al momento de plasmarlo en su adaptación de Jurassic Park. La historia explora el retorno de los dinosaurios a través de técnicas genéticas, una posibilidad muy atractiva a primera instancia, pero que se torna peligrosa cuando consideramos que –como diría el Dr. Alan Grant– se trata de "dos especies separadas por 65 millones de años de evolución que se encuentran súbitamente. ¿Cómo podemos tener la más mínima idea de lo que debemos esperar?". La respuesta es una dura crítica a la mala costumbre de la humanidad por el uso excesivo de las tecnologías sin pensar en sus posibles consecuencias. Si a esto sumamos la espectacularidad visual que siempre ha caracterizado la obra del cineasta y muy especialmente sus blockbusters, el resultado es uno de los filmes más emblemáticos del cine noventero y que sigue generando alto impacto hasta nuestros días con su nueva trilogía.
Rescatando al Soldado Ryan (1998)
(Vía)
A pesar de sus éxitos en el cine dramático, Steven Spielberg fue etiquetado por muchos años como un enamorado de las historias felices. Fue en 1998 cuando el cineasta logró arrancarse esta etiqueta con Rescatando al Soldado Ryan, una historia esperanzadora por la noble misión de nuestro personaje central –un brillante Tom Hanks–, pero brutal ante los obstáculos que entorpecen su camino. Esta característica es especialmente evidente durante los primeros minutos del filme, con una espeluznante recreación del Desembarco de Normandía que se mantiene entre las secuencias más memorables en toda la obra del realizador. Destaca además que la película marca el auténtico fin de una era, pues la concepción del mundo –y del cine– cambió unos años después con los atentados terroristas del 9/11. Todas estas características hicieron que la película partiera como la gran favorita al Oscar 1999 (Dir. John Madden), pero el pronóstico no pudo cumplirse por el buen trabajo de Shakespeare enamorado. Ni siquiera esta derrota le quita méritos a la que sigue siendo considerada una de las mayores joyas en la carrera del realizador.
Tiburón (1975)
(Vía)
No sólo es la película más revolucionaria de Steven Spielberg, sino la que cambió el modo de hacer y promocionar el cine para siempre. La adaptación a la novela homónima de Peter Benchley ya es gloriosa por sí sola, pues el cineasta aprovechó la naturaleza de la historia para explorar la encarnizada lucha del hombre contra un animal salvaje y descontrolado por su apetito. Además de su gran calidad narrativa y sus estupendos efectos –el tiburón Bruce es todo un mito dentro de la industria–, el éxito del proyecto se vio catapultado por una ambiciosa campaña en diversos medios y por su estreno simultáneo en más de 450 salas a lo largo de toda la unión americana. Fue así como nació el blockbuster contemporáneo y como inició una de las carreras realizadoras más brillantes de todos los tiempos. Desafortunadamente, no todo es glorioso en esta historia, pues la buena respuesta de Tiburón también ocasionó un miedo irracional que ha afectado gravemente la supervivencia de estos animales.
Lincoln (2012)
(Vía)
La vida y obra del 16º presidente americano ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones, pero pocas con la calidad de Lincoln. Para lograrlo, Steven Spielberg se basó en el libro Team of Rivals de Doris Kearns Goodwin que detalla las presiones sufridas por el mandatario durante la Guerra de Secesión, lo que no le impidió seguir sus ideales para sellar la abolición de la esclavitud y el fin del conflicto bélico. El éxito de esta película no sólo recayó en su estupenda dirección, sino también en la brillante interpretación de Daniel Day-Lewis como el personaje titular. Curiosamente, el histrión estuvo a punto de rechazar el papel al considerar que el mandatario debía ser interpretado por un americano, pero Spielberg logró convencerlo al asegurarle que no necesitaba una nacionalidad sino un buen actor. Y así fue, ya que el trabajo del británico le hizo acreedor de un muy merecido Premio de la Academia, el último antes de su retiro en 2017. Esta misma estatuilla se mantiene como el último gran premio recibido por cualquier película de Steven Spielberg desde 2012.
Los cazadores del arca perdida (1981)
(Vía)
George Lucas siempre fue un gran aficionado de James Bond y por mucho tiempo lamentó la falta de un equivalente americano. Su solución fue sencilla: crear su propio personaje. Consciente de que el éxito de la empresa requeriría de todo un maestro del blockbuster, el creativo recurrió a su buen amigo Steven Spielberg para la realización del proyecto. ¡No se equivocó! Pues juntos construyeron una de las grandes sagas de todos los tiempos. La premisa es bien conocida por todos: un intrépido arqueólogo cuyo trabajo de campo consiste en la búsqueda de fascinantes reliquias, siendo el Arca de la Alianza el mejor ejemplo de ello. A pesar de su emocionante y muy divertida historia, así como de sus fascinantes logros técnicos, sería injusto decir que el éxito del proyecto recae sólo en su dupla creativa. Después de todo, nada habría sido posible sin la presencia estelar de Harrison Ford, cuyo estupendo trabajo garantizó un lugar inamovible en los corazones del público. Al final, queda claro que Los cazadores del arca perdida es más que el simple inicio de una franquicia cinematográfica, es un clásico en toda la extensión de la palabra y como tal, destinado a la conquista del público por generaciones.
E.T. (1982)
(Vía)
La ciencia ficción exhibida durante la Guerra Fría convirtió a los alienígenas en un temible reflejo de la amenaza soviética. Esta tendencia se mantuvo por años, hasta que algunos cineastas aprovecharon la baja de las tensiones políticas para explorar otras opciones más amigables. Al final, Steven Spielberg rompió el molde de manera definitiva con E.T., que relata la conmovedora historia de un niño que debe ayudar a un extraterrestre varado en nuestro planeta a encontrar el modo de regresar a su hogar. Un argumento aparentemente sencillo, pero que arroja un mensaje de amistad incondicional y empatía por los demás. No sorprende que a más de 35 años de su estreno, siga siendo considerada entre las máximas obras maestras en toda la historia del celuloide.
La lista de Schindler (1993)
(Vía)
La lista de Schindler es, sin lugar a dudas, la mejor cinta dramática en toda la obra de Steven Spielberg. No es poca cosa, pues estamos hablando del creador de títulos como El color púrpura, Rescatando al Soldado Ryan y The Post. El filme, tal y como su nombre lo adelanta, relata los esfuerzos de Oskar Schindler para garantizar la supervivencia de un buen número de judíos durante el Holocausto. El proyecto se ve beneficiado por las estupendas actuaciones de Ralph Fiennes, Ben Kingsley y muy especialmente Liam Neeson, en la que bien podría ser clasificada como la mejor interpretación de toda su carrera. A esto sumemos su tan celebrada estética en blanco y negro, que le da un aire añejo y nostálgico, pero también profundamente realista, como si de un documental se tratara. Un elegante recordatorio de que todo lo que vimos en pantalla sucedió hace no mucho y merece ser recordado para que no vuelva a suceder. Finalmente, los siete Premios de la Academia que ganó en su momento –incluyendo Mejor película y director– la consolidan, no sólo entre las mejores películas del realizador, sino entre las mayores joyas cinematográficas de todos los tiempos.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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