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Un Extraño Enemigo: Reseña del final, “Operación Galeana”

Por:

26-09-2018
Giménez Cacho Un Extraño Enemigo

El desenlace de Un Extraño Enemigo cierra de forma sólida la historia de Fernando Barrientos.

Contrario a lo que podríamos imaginar, el último episodio de Un Extraño Enemigo resultó ser uno de los más cortos de toda la serie. Preciso en la historia que quería contar, “Operación Galeana” se desenvuelve como un preocupante recordatorio de lo que ocurrió en México en 1968, ofreciendo, al mismo tiempo, un final satisfactorio para el personaje principal interpretado por Daniel Giménez Cacho.

Masacre

El último episodio de Un Extraño Enemigo inicia con una reunión del presidente Gustavo Díaz Ordaz (Hernán del Riego) y su gabinete, el cual por fin ha encontrado una solución al problema del movimiento estudiantil. En lo que se conoce como Operación Galeana, el ejército –comandado por Marcelino García Barragán (Emilio Guerrero)– planea capturar a los líderes del Consejo Nacional de Huelga durante el encuentro que éste realizará en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. En esta reunión privada, Díaz Ordaz advierte a sus allegados mantener la estrategia en secreto, poniendo atención especial en que Emilio Martínez Manatou (Javier Díaz Dueñas) no se entere de la situación.

Y es así como finalmente llegamos al clímax de esta historia: el 2 de octubre, Fernando Barrientos (Daniel Giménez Cacho) llega a las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores para observar el fruto del trabajo que ha llevado a cabo todos estos meses. Mientras los estudiantes informan a sus compañeros de las decisiones tomadas por el Consejo Nacional de Huelga, el ejército llega a la Plaza de las Tres Culturas para capturar a los líderes del movimiento tal y como se había planeado. Todo debería ocurrir de forma pacífica; sin embargo, lo que ninguno de los dos grupos sabe es que el Batallón Olimpia se ha infiltrado en la protesta y junto con algunos hombres colocados por el mismo Barrientos, la situación se torna violenta cuando un francotirador dispara a miembros del ejército. Por supuesto, la reacción del ejército es contraatacar, dándole la oportunidad al Batallón Olimpia de arrestar a David (Andrés Delgado) y a sus compañeros.

Al final de la operación, la serie nos muestra pietaje real de cómo terminó Tlatelolco aquel día, con decenas de cadáveres –civiles, estudiantes y del ejército– amontonados en la Plaza de las Tres Culturas.

Una vez capturados, David y sus compañeros son llevados por el Batallón Olimpia a un lugar desconocido, donde son golpeados y despojados de sus ropas. Es en este momento que David descubre la verdadera identidad de Beto (Kristyan Ferrer), quien es el encargado de ayudar al grupo paramilitar a identificar a los líderes del Consejo Nacional de Huelga. Al día siguiente, Barrientos también tiene que enfrentar las consecuencias de sus acciones, ya que Elena (Irene Azuela) lo visita en su oficina para preguntarle acerca de lo que ocurrió en Tlatelolco. Barrientos acepta su culpabilidad ante su amante, pero le recuerda que ella sabía perfectamente cuál era su trabajo y por lo mismo, ella es tan culpable como él de lo que sucedió. Esto deja a Elena sin palabras y la obliga a abandonar a Barrientos de inmediato.

Echeverría y Díaz Ordaz

Sucesión

Esa misma mañana, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverria (Antonio de la Vega) y Winston Scott (Alex Cox) se reúnen para discutir los comunicados oficiales que cada uno emitirá a sus respectivos públicos. Como era de imaginarse, la principal preocupación de Díaz Ordaz son las Olimpiadas del 68. Por esto, cuando Winston Scott le pregunta al presidente un número aproximado de heridos durante la Operación Galeana, su respuesta es totalmente alejada de la realidad (“no más de 30”).

Una vez solos, Díaz Ordaz habla con Echeverría sobre la lealtad que uno debe tener con sus superiores, sugiriéndole que se ha ganado la presidencia por el apoyo que le ha brindado al erradicar este problema. No obstante, Ordaz también le hace una observación a Echeverría: si el gabinete hubiera dejado de pensar en sus intereses personales, el problema de los estudiantes se hubiera resuelto mucho tiempo atrás. Por último, el presidente le hace una última advertencia a su sucesor: cuando se está en la silla presidencial y hay problemas en el país, uno se da cuenta que está completamente solo.

Díaz Ordaz Un Extraño Enemigo

Un Extraño Enemigo

Dos años después, en diciembre de 1970, Enrique Barrientos (Enrique Arrizon) y su esposa Laura (Ximena Romo) radican en Boston con su bebé. Esa mañana, Enrique habla con su papá para felicitarlo por cumplir con su meta. Minutos después, un hombre encapuchado sorprende a la familia en su departamento y los elimina, uno a uno, sin piedad. En México, Barrientos y Esperanza (Karina Gidi) asisten a la toma de protesta de Luis Echeverría sin saber lo que ha pasado con su hijo y su nieto. Fernando Barrientos cree que éste es el inicio de una larga carrera en la política de México pero, a mitad de la celebración, Navarro (Roberto Duarte) le informa de la muerte de Enrique y se da cuenta que alguien en ese cuarto es, muy probablemente, el autor intelectual del atentado. ¿Quién de todos los enemigos que hizo en su camino a la cima pudo haber ordenado ese ataque en su contra?

Barrientos Un Extraño Enemigo

Es una prueba de la lealtad (y las ambiciones de los guionistas) de la serie hacia su protagonista el que ésta haya terminado con un evento que lo afecta personal y profundamente en lugar de enfocarse en hechos históricos. De manera efectiva, Barrientos fue el conducto narrativo que los escritores y el director Gabriel Ripstein utilizaron para explorar el movimiento estudiantil de 1968 y, aunque a lo largo de la temporada ciertos eventos eclipsaron su historia, al final ésta se enfocó totalmente en el desarrollo –y desenlace­– de su personaje, lo cual resultó en una secuencia visualmente emocionante y catártica para el espectador.

Llevamos semanas diciéndolo, pero esta serie es un testamento a las habilidades actorales de Giménez Cacho y Hernán del Riego, actores que comandaron cada escena de la que formaron parte y que lograron darle a sus respectivos personajes distintos matices, inimaginables en un inicio dentro del contexto en el que se desarrollaron. Tampoco se puede dejar de mencionar la calidad de la producción de este proyecto; desde detalles como el maquillaje y el vestuario hasta el uso de la mayor cantidad de escenarios reales posibles, se nota el esfuerzo de Ripstein por entregar un producto nacional distinto al que estamos acostumbrados.

Ya sea para recordar este punto en la historia o simplemente para disfrutar de un sólido thriller político, Un Extraño Enemigo es una de las series que vale la pena revisar este 2018.

Soy fan de los slasher y me gustaría vivir en una película de terror. De grande quiero ser como Sidney Prescott. Algún día escribiré un best seller. Me gustan los libros, las series y obviamente, el cine.

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