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El silencio aterrador de John Krasinski

Por:

08-04-2018
John krasinski

Lo conocimos como Jim, lo veremos como Jack Ryan, pero será recordado por ser el director que sorprendió 2018 con ese terror sin palabras llamado Un lugar en silencio.

Se sentaba al lado del excéntrico asistente del gerente regional, solía echar miradas de añoranza y complicidad a la recepcionista y dotaba a las oficinas de Dunder Mifflin de los pocos atisbos de cordura y sensatez que había en ese lugar. Ése era Jim Halpert, el sensible vendedor de la versión americana de The Office, interpretado por John Krasinski: un joven sin grandes expectativas que se convirtió casi en un símbolo de resistencia en un mundo de ambiciones desbordadas. La serie terminó en 2013 pero pareciera que su sencillez, y ese arte de hacerse un lugar mediante la modestia silenciosa y el humor benevolente, se ha convertido en la filosofía que Krasinski ha mantenido desde entonces.

Eso no quiere decir que el actor y realizador no tenga ambiciones. A sus 38 años de edad ha actuado, producido películas nominadas al Oscar (Manchester frente al mar), dirigido tanto cine como televisión y hasta escrito varios largometrajes, incluyendo uno dirigido por Gus Van Sant. No son las pocas ansias de grandilocuencia las que lo hermanan a Jim, personaje por el que el mismo actor acepta con orgullo será siempre mayormente reconocido. Más bien, su conexión está en la forma en que Krasinski encoge también los hombros y salta sin pedir permiso a todo proyecto que conecta con su vida personal, esperando con una sonrisa que, cuando caiga, haya un lugar para él. Así lo hizo con su debut como director, la película Brief Interviews with Hideous Men (2009); con la comedia familiar que le siguió, The Hollars (2016); y ahora con la cinta de terror que dirigió, escribió y protagoniza –junto a su esposa, Emily Blunt– y que estrenó este fin de semana: Un lugar en silencio.

“Seguro se preguntarán por qué diablos estoy ahora haciendo una película de terror”, le dice riendo a los periodistas, reunidos en las oficinas neoyorquinas de Paramount para ver los primeros 11 minutos de la cinta, poco antes de su estreno en el festival South by Southwest. “No soy un director de género y estoy un poco nervioso porque serán de los primeros en verla. La hice porque me llegó el guion justo cuando nació mi segunda hija y conecté como padre, así que lo reescribí”.

Se apagan las luces y en la pantalla aparece una familia que debe vivir en completo silencio, pues el mundo postapocalíptico a su alrededor está dominado por criaturas que cazan mediante el sonido. El más pequeño de los niños prende de pronto un ruidoso avión de juguete y  Krasinski corre en un intento por salvarlo de las garras de algo terrorífico que se mueve en el follaje. “Para mí no es una película de terror, es una metáfora sobre la paternidad”, nos dice el realizador posteriormente. “Como papá tienes este miedo de no poder proteger a tus hijos, de no poder darles lo que necesitan y es a lo que estos padres se enfrentan en un escenario mucho más extremo”.

Aunque Krasinski ha aceptado que no es particularmente admirador de las películas de terror (“Ni siquiera puedo verlas”, nos confesó), sí lo es del arte de comunicar sin palabras, algo que tuvo la oportunidad de experimentar con los diálogos casi inexistentes de Un lugar en silencio. Como fanático de la comedia, creció admirando a figuras como Buster Keaton y Charlie Chaplin, expertos en provocar reacciones con simples movimientos y gestos. “Hacer esta película cambió la forma en que me relaciono con el silencio”, nos dice. “Empezó como una broma entre mi esposa y yo. Mientras pensábamos en el guion hacíamos cosas como llevar a nuestras niñas a dormir y, si uno de los dos hacía un ruido cerrando la puerta o algo, el otro le decía: ¡Ya hubieras muerto! Después nos pusimos verdaderamente a pensar cómo es que una familia se las arreglaría para vivir en absoluto silencio. Hay una intensidad ahí bastante interesante”.

Según el realizador, la película presenta, por lo mismo, un reto inusual para el espectador. “Creo que será una experiencia diferente porque no te dejará en el nivel de confort en el que la historia te es dada por medio de diálogos. Tú tienes que ir a descubrirla. (…) Después de enseñársela a mi esposa, ella me dijo: ‘Espera un momento, ¿te das cuenta que hiciste una película muda? Y yo dije: ‘¡Oh Dios mío! ¡Tienes razón!”. 

John Krasinski

Un lugar en silencio se ganó a la crítica durante el festival SXSW, no sin algo de sorpresa. “La tercera es la vencida”, dijo The Hollywood Reporter; “Dirigida por John Krasinski con estilo visual de primera. (¿Quién lo hubiera dicho?)”, señaló IndieWire, mientras que otros sitios especializados admiraron el diseño de sonido, las actuaciones de los niños –interpretados por Millicent Simmonds (Wonderstruck) y por Noah Jupe–, así como la creación de suspenso y emotividad. Su fórmula, aprendida en sus años de comedia, dio frutos. “Lo que quería evitar ante todo era hacer una película ‘que espantara'”, nos confiesa. “Se oye raro, porque creo que nuestra película sí es terrorífica, pero no quería que mi cerebro estuviera ocupado con si esto asusta o no. Una de las cosas que le aprendí a The Office fue que el show no podía ser ‘gracioso’. Si lo es o no, eso depende de la audiencia. Tú tienes que hacer la escena y la escena es: tu jefe es ridículo o estás enamorado de la recepcionista. No puede ser sobre provocar risas, ni debes estar consciente de eso. Así que aprendí a solo contar la historia”.

Aunque se trata de un proyecto de género, la película es en realidad una ventana más hacia el universo que suele atrapar las sensibilidades de Krasinski: la familia. Según el actor, su fijación con los temas familiares –explorada también en The Hollars– es producto de la unión que mantiene con aquellos con los que creció en Boston y la importancia que tiene el hogar que ahora forma con Emily Blunt (con quien trabaja por primera vez en esta cinta). “Ellos han transformado todas las decisiones que tomo en mi vida. Sinceramente, creo que la familia es lo más importante. Sobre todo con todo lo que está pasando en el mundo. La idea de que como ser humano puedas recargarte en alguien es importantísimo. No estamos hechos para descifrar el mundo solos”.

John Krasinski

¿Será que éste es  tan sólo el inicio de John Krasinski en el cine de género? Es improbable. El actor no ha dicho nada que indique que seguirá en este camino o cualquier otro en específico. “Cuando salí de The Office quería tomar riesgos”, dice al reflexionar en la influencia que tuvieron figuras como Robin Williams (con quien trabajó en la comedia Hasta que el cura nos separe). “Robin lo hacía y le aprendí eso, por ejemplo. No estoy diciendo que quisiera huir de Jim Halpert ni nada. Al contrario, estoy seguro de que, para cuando mi carrera haya acabado, de todas las cosas que habré hecho seguramente Jim seguirá siendo la favorita de las personas, y eso es genial. Literalmente me dio todo. Ese personaje es tan querido por mí como lo es por todos. Pero quería probar otras cosas, estar dispuesto a fracasar. Así que si encuentro una conexión, siempre preferiré hacer algo que no haya hecho antes”. 

 El último salto de fe de Krasinski lo ha llevado a otra dimensión: pronto lo veremos como el agente Jack Ryan en la nueva serie de Amazon. Así, como si nada, sonriendo de nuevo.

 

Una versión de este texto fue publicada en la edición impresa de Cine PREMIERE de abril 2018. 

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Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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