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CRÍTICAS Cine

Un saco de canicas

Calificación Cine PREMIERE: 3
Calificación usuarios: 5
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08-05-2017

Este drama situado en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial aborda con buen tino las vicisitudes de un niño que huye junto con su hermano.


  • Título original: Un sac de billes

  • Año: 2017

  • Director: Christian Duguay (Belle & Sebastian: The Adventure Continues)

  • Actores: Dorian Le Clech, Batyste Fleurial, Patrick Bruel

  • Fecha de estreno: 12 de mayo de 2017

Christian Duguay es un cineasta experto en historias de época. Ha demostrado su talento a lo largo de su carrera, con películas y especialmente miniseries diversas, como ha sido el caso de Anna Karenina (2013), Joan of Arc (1999) o Hitler: The Rise of Evil (2003), las cuales han tenido muy buena acogida crítica. Ahora dirige la cinta Un saco de canicas, historia ubicada durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada por los nazis y que tiene a niños como protagonistas.

Estructurada a partir de un largo flashback, la película basada en el libro de Joseph Joffo (hay una versión de 1975 dirigida por Jacques Doillon) cuenta precisamente la historia de este chico y su familia (conformada por él, sus padres y tres hermanos mayores), cuando se ven obligados a huir de París por separado una vez que los nazis piden a todos los judíos que cosan la estrella de David a sus ropas para identificarlos y empiezan a confinarlos y ser víctimas de la agresión de otros franceses durante la época de Vichy.

Joseph (Dorian LeClech), un preadolescente sencillo y juguetón, tiene que viajar con su hermano Maurice (Batyste Fleurial), apenas un poco mayor que él. Su papá, Roman (Patrick Bruel), es un peluquero que no duda en expresar su cariño a sus hijos (la escena de las almohadas resulta conmovedora). Sin embargo, les da dinero y un plan de viaje para que lleguen a la zona libre, además de que, en contraste con su carácter amable y bonachón, somete a los chicos a un breve pero inclemente entrenamiento que más tarde les salvará la vida.

Así, Jojo y Maurice deben abordar un tren y viajar solos durante un trayecto largo. Y cuando parece que no lograrán escapar de la persecución a los judíos por parte de los invasores, un sacerdote católico los toma bajo su protección en su cambio de transporte. Luego los niños deberán andar por un camino montañoso hasta llegar al punto de contacto con un guía (al que no conocen, pero el pequeño Jojo seguirá su instinto y no las advertencias) que los llevará a la zona libre, la de Niza controlada por los italianos, donde después de un sufrido viaje vuelven a reunirse con su familia. No obstante, las vicisitudes no terminan ahí y la separación vuelve a ocurrir, de una forma cada vez más peligrosa.

Filmada con pulcritud por el cinefotógrafo Christophe Graillot, Un saco de canicas resulta ciertamente conmovedora, pero no sólo eso. Pone en la mesa reflexiones sobre el racismo y la discriminación, los niños alejados de sus familias por conflictos armados (y en estos tiempos, no precisamente bélicos), entre otros, que resultan bastante vigentes. Y Duguay va matizando la tragedia de Jojo y su familia, para la cual emplea un tono bastante emotivo, con el carisma de su protagonista, el joven Dorian LeClech. Es él el motor de esta película, quien conmueve y parte el alma, quien a pesar de los llantos y las flaquezas, tiene la valentía y la sagacidad para salir adelante. Las ambientaciones y el ritmo están muy bien manejados, dándole todo el cariz de un drama bélico e histórico, que es lo que es esta película. Pero además, es una cinta sobre casos poco abordados en el cine: los de los judíos que se mantuvieron huyendo y negando de sí mismos y su religión para mantenerse a salvo, escondidos y, muchas veces, solos, perseguidos por un régimen racista.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:

  • Un sac de billes (Jacques Doillon, 1975)

  • El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008)

  • La princesita (Alfonso Cuarón, 1995)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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