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El western: la construcción del mito americano a través del cine

04-03-2019, 11:20:34 AM Por:
El western: la construcción del mito americano a través del cine

Del cowboy al expansionismo: el western es un género clave para entender la evolución de la unión americana hasta nuestros días.

La popularización del western en los Estados Unidos no fue una casualidad. El género nació casi a la par del cine, con numerosos cortometrajes realizados en los últimos años del siglo XIX que iban de la vida minera hasta las últimas glorias de Buffalo Bill. No pasó mucho tiempo para que la naciente industria adoptara estas historias y las convirtiera en una auténtica mitología que relataba la conquista de la última tierra prometida.

La misión requirió toda clase de símbolos: la derrota de los americanos nativos que emulaban una vida salvaje que debía ser erradicada; la superación de agentes climáticos que representaban el dominio del hombre sobre la naturaleza; la defensa de los bandidos que eran todos aquellos que no tenían cabida en este nuevo mundo; y el ascenso de héroes dispuestos a todo por lograr la misión. Esto permitiría el anhelado establecimiento de la naciente sociedad, representada a través de inmuebles como bancos, granjas y saloons.

Fue así como el western se convirtió en el punto unificador de un país cuyas raíces fueron violentamente arrancadas por los conquistadores, lo que le hizo batallar por lograr una identidad propia desde su independencia. También ayudó a sanar las heridas de la Guerra de Secesión, culminada sólo 30 años atrás y que terminó con la vida de aproximadamente 620,000 personas. Finalmente, imitó e incluso justificó las bases expansionistas de la Doctrina Monroe: América para los americanos.

A bordo de La diligencia

Mi nombre es John Ford. Soy director de westerns”, es la frase más famosa del que muchos siguen considerando el mejor y más influyente director en toda la historia del cine americano. No sólo demuestra su pasión por el género, sino la fuerza que caracterizaría su filmografía, y la sencillez que la haría accesible para todos. Creador de clásicos como Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath), Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley) o Centauros del desierto (The Searchers), resulta virtualmente imposible definir cuál fue su gran obra maestra. Más sencillo es definir cuál fue la primera de todas: La diligencia (Stagecoach).

La cinta nos lleva a bordo del citado vehículo para relatar el viaje desde Arizona hasta Nuevo México de: una prostituta, un banquero corrupto, un médico alcohólico, un jugador, una mujer embarazada, un vendedor de bebidas, un mariscal y un chofer. En el camino se toparán con Ringo Kid, un hombre ansioso de cobrar venganza de quienes asesinaron a su familia y cuyas habilidades serán determinantes para proteger a la tripulación durante el peligroso recorrido por las tierras de Gerónimo. El vaquero representaría el primer papel importante del legendario John Wayne.

En un microcosmos de apenas nueve personajes, Ford captura los valores y prejuicios de una sociedad americana que busca redefinirse en el Oeste, tal y como los primeros pobladores rehuían del puritanismo británico. Después de todo, el sueño americano dicta que siempre hay una segunda oportunidad en el nuevo corazón de la nación. Esto permite que los marginados encuentren la redención; los prejuiciosos el valor para cambiar; y los malvados el castigo.

Más curioso es el caso de Ringo Kid, el último vestigio de una América indomable que, si bien no tiene espacio en este nuevo mundo, se gana su derecho a la vida, la libertad y la supervivencia. Esto le convierte en el eterno representante de un mundo más puro, que no se rige por las maleables leyes del hombre, sino por un orden natural dominado por la justicia. Puede parecer que sus acciones carecen de nobleza, pero son necesarias para garantizar la supervivencia de una sociedad ansiosa por civilizarse, pero que aún tiene un largo camino que recorrer para lograrlo. Un héroe capaz de realizar el trabajo sucio que ningún hombre socialmente aceptado se atrevería a hacer.

A esto sumemos sus mensajes imperecederos contra la hipocresía estadounidense. Como ejemplo tenemos a Henry Gatewood, el infame banquero que roba el dinero de sus propios clientes, asegurando además que “lo que es bueno para los bancos, es bueno para el país”. El mensaje resultó especialmente irónico en los últimos años de la Gran Depresión y recobró fuerza con la reciente crisis financiera del 2008. Tampoco podemos olvidarnos de Doc Boone y Dallas, un médico cuya reputación se ha venido abajo por la bebida y una afable prostituta, que son expulsados del pueblo por grupos moralistas, lo que los lleva a considerarse “víctimas de un vil mal llamado prejuicio social”. Una frase sumamente poderosa en una América fragmentada por el odio, la misoginia y el racismo.

La película fue clave para hacer de 1939 uno de los años más memorables en toda la historia del cine, al coincidir con clásicos como Lo que el viento se llevó y El mago de Oz. Aunque esto le privó de grandes reconocimientos –sólo ganó dos Premios de la Academia–, se ganó su derecho a la inmortalidad con sus impresionantes valores técnicos, su fusión de drama y acción –el primer western en hacerlo– y sus potentes críticas que siguen resonando a más de 80 años de distancia.

A la conquista del Oeste

John Ford aseguraba que “el lado más simpático del western consiste en que todo mundo puede identificarse con los cowboys. Todos deseamos dejar detrás de nosotros el mundo civilizado y les envidiamos menos a ellos como individuos que a la vida sencilla y recta que pueden vivir” [vía].

Este idealismo fue clave para la popularización del western, pero también fue determinante para la debacle de sus viejos convencionalismos, ya que parecía imposible seguir habitando un mundo de ensueño tras los horrores de la II Guerra Mundial, la Guerra Fría y Vietnam. Esto no impidió algunos retornos ocasionales al género, pero con títulos alternativos, crepusculares o revisionistas como El bueno, el malo y el feo, Butch Cassidy and the Sundance Kid o Vaquero de medianoche, que mostraban mundos sin cabida para los románticos pistoleros de antaño.

El western recobró fuerza en los 90 con títulos como Danza con lobos y Los imperdonables, ambos ganadores del Oscar a la Mejor película de sus respectivos años. Sin embargo, el verdadero retorno llegó con los atentados del 9/11, cuyo impacto contra las bases simbólicas de la unión americana –su hegemonía mundial, sus instituciones y sus principios fundadores– generaron dudas sobre los ideales más primarios del país. Películas como Pacto de justicia (Open Range) y El Álamo (The Alamo) intentaron elevar la moral con mensajes patrióticos y nostálgicos que poco aportaron a una sociedad desesperada por entender las razones que habían llevado hasta este punto.

Las primeras respuestas llegaron con títulos como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), Sin lugar para los débiles (2007), Petróleo sangriento (2007) o Django sin cadenas (2012), clásicos contemporáneos que mostraron una “tierra de los libres y hogar de los valientes” construida sobre sangre, traición y violencia. Lejos de desvanecerse con el triunfo del mundo civilizado de occidente, estos males parecían continuar con una Guerra contra el terror plagada de irregularidades. Fue así como el género que definió el imaginario de Estados Unidos demostró que el sueño americano había muerto. Pero todavía hay esperanza…

Títulos como Jane Got a Gun (2015), Woman Walks Ahead (2017), Muerte misteriosa (2017) o Tres anuncios por un crimen (2017) buscan reivindicar el valor de la mujer y el indio americano en un país que les ha condenado a una vida de dominación de parte del hombre blanco. Por su parte, filmes como Temple de acero (2010), El renacido (2015) o Enemigo de todos (2016) muestran un auténtico renacimiento simbólico que permita alcanzar la anhelada tierra prometida. El Oeste ha dejado atrás sus viejos ideales para ofrecer películas cada vez más reflexivas que invitan a evaluar los errores del pasado en busca de una sociedad más equitativa para todos.

Es por esto que el western está más vivo que nunca, pues su fuerte carga simbólica le ha convertido en el género ideal para replantear las bases de un país cada vez más fragmentado por sus propias diferencias internas.

Si quieres adentrarte en el Oeste, te presentamos doce westerns indispensables además de La diligencia para empezar el recorrido. Las cintas son mostradas en orden cronológico para disfrutar la evolución del género hasta nuestros días.

Aniversario historia del cine western
mm Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.
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