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CRÍTICAS Cine

Matthias & Maxime – Crítica Cannes 2019

Calificación Cine PREMIERE: 1.5
Calificación usuarios: 4
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Por:

23-05-2019
Xavier Dolan en Cannes

Matthias et Maxime, presentada por Xavier Dolan en Cannes, está obsesionada con conmover a los espectadores, independientemente de lo que tenga que decir.

Decir que Xavier Dolan es melodramático no debería provocar sorpresa. Desde su primer filme hasta el más reciente, el director quebequés ha dedicado su obra a quejarse de su madre, resaltar su indiscutible virtud y conmovernos con la honda desgracia de ser un hombre blanco y gay en un país que no tiene mucho problema con sus afiliaciones. Si sus amargas lágrimas habían llegado a una intensidad insuperable –y acaso insoportable– en No es más que el fin del mundo (Juste la fin du monde, 2016), su más reciente película, Matthias & Maxime –con la que compite Xavier Dolan en Cannes– convierte toda la rabia y la angustia en un enorme lugar común, comparable sólo con el lenguaje dramático de las telenovelas.

En Matthias & Maxime (2019) Dolan plantea la historia de dos amigos –el inocente y gentil Max, interpretado por el director– que repiten en una película estudiantil la experiencia preparatoriana de besarse. Esto sucede semanas antes de que Max se mude a Australia y parece detonar algo en Matthias (Gabriel D’Almeida Freitas), que no tiene idea de cómo lidiar con la partida de su amigo ni con la visita de un ejecutivo que suma todos los clichés sobre la masculinidad tóxica.

Narrativamente, la película toma la extraña decisión de separar a los protagonistas y observar sus vidas después del beso. Max lidia con una madre abusiva e incapaz de apreciar la bondad de su hijo –como ya es típico en la obra de Dolan–, mientras que Matthias se ve inquieto con su novia, su familia y la idea de Max. Quizá la película sería mejor si Dolan no insistiera en moralizaciones evidentes y burdas o en lugares comunes que infestan el final, pero como está nos encontramos con un sentimentalismo de plano risible. Ojalá fuera el único problema.

Después del beso, Matthias sale a nadar en una escena excesivamente sentimental. La música es intensa y el montaje resalta el duro esfuerzo, que va más allá de lo físico. Varias otras imágenes se comportan de manera similar y demuestran una obsesión de Xavier Dolan por conmover a los espectadores, independientemente de lo que tenga que decirles. Quizá Matthias & Maxime sea el peor ejemplo de una costumbre que orientará a Dolan a la insignificancia, salvo que empiece a reflexionar más de lo que siente.

Xavier Dolan en Cannes

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