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Ariel 2017: Crónica de una noche histórica

Por:

12-07-2017

Diez premios para La 4ª compañía y el primer Ariel a Mejor dirección para una mujer, lo más destacado de la entrega número 59 del premio de la AMACC.

Anoche, se escribió un nuevo capítulo en la historia del
cine mexicano. Por primera vez, una mujer se llevó el Ariel a Mejor dirección. Quien lo logró, fue
Tatiana Huezo, la responsable de ese impactante y desgarrador documental
llamado Tempestad.

Sabíamos que ésta sería una noche austera y complicada, pero
llena de momentos que serían recordados por años. Los recortes al
presupuesto cultural en México –que significaron un golpe durísimo a la
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC)– pusieron en
riesgo su funcionamiento y la realización de este evento. Pero desde los primeros instantes de la ceremonia, la
presencia de la siempre elegante y bella Dolores Heredia, nos recordó que el
cine mexicano no debe ponerse nunca en riesgo y que la AMACC está para
defenderlo. 

A espaldas de ella, una enorme pantalla ilustraba cada una de sus
palabras. En ella, se veía el trabajo de los destacados ilustradores Dr. Alderete y
Alejandro Magallanes quienes, durante toda la ceremonia, pusieron el toque
distintivo de esta entrega de premios. Cada una de sus intervenciones nos mantuvieron
cautivos e impacientes por ver más de su trabajo. Su participación fue la
responsable de una de las ceremonias del Ariel más originales en varios años.

Pero, a pesar de los esfuerzos, la Academia este año dio un
paso atrás en el camino que ya había avanzado. En 2016, la AMACC pudo presumir
que sus películas nominadas y galardonadas ya habían sido vistas por el público
mexicano. Este año, la cinta con más premios recibidos –10 Arieles de 20
nominaciones– fue La 4ª compañía, una película ¡que ni sus actores han visto! Así
lo dejo ver Hernán Mendoza al recibir su premio a Mejor actor de cuadro
mientras decía: “No he visto la película, pero supongo que está muy bien”. 

Se suponía que a principios de año, La 4ª compañía iba a ser estrenada. La decisión abrupta de retrasar
su estreno ha provocado que muy pocos hayamos tenido la oportunidad de verla.
Sus directores afirman que probablemente la cinta llegue a los cines a finales
de 2017. Ojalá que así sea. Los premios son un indicador de que tienen un alto
nivel de producción y una historia sólida que puede atraer al público mexicano.

El contraste fue Bellas de noche que, lamentablemente
se fue a casa con las manos vacías. Pero eso no impidió que dos de sus protagonistas, Wanda
Seux y la Princesa Yamal, desfilaran por los pasillos de Bellas Artes con la
elegancia y el carisma con el que conquistaron al público mexicano. Junto a ellas, María José Cuevas –directora de la cinta– puede presumir que su documental fue el más visto del año pasado en México. Eso es algo que pocos pueden
lograr.

En los reconocimientos más importantes de la noche, la gran
actriz Isela Vega recibió el Ariel de Oro como un homenaje a su gran trayectoria
en el cine mexicano y lo hizo acompañada de un discurso divertido y apasionado.
También le fue otorgado dicho galardón a la pionera Lucero Isaac, primera
directora de arte en nuestra industria. Vale la pena mirar la filmografía de
ambas y entender la importancia de su trabajo, labor que ha inspirado a
incontables generaciones en México desde hace mucho tiempo.

Y a propósito de la inspiración a los nuevos talentos, quienes
se robaron la noche del Ariel 2017 fueron aquellos novatos en el cine mexicano
que nos conquistaron con los discursos más entrañables de la ceremonia. Los
primeros fueron Omar Robles y José Permar, directores de Aurelia y Pedro y
ganadores del premio a Mejor corto documental. “Estrenamos este cortometraje en la Berlinale en la sección Generations que tiene como lema ‘Nunca subestimes el poder de la juventud'”, dijeron al recibir su premio. “Es muy agridulce ver que mientras las personas que manejan este país no solo nos subestiman, sino que nos matan, nos desaparecen, nos entierran y nos quieren cortas las alas, haya tantas otras personas que nos quieren dar esas mismas alas. Muchas gracias a la Academia por no subestimar el poder de la juventud”. Todos aplaudimos por tan emocionantes palabras. 

Lo mismo sucedió con Omar Deneb Juárez, director de El ocaso
de Juan
–ganador a Mejor corto ficción– quien dedicó su premio a todos los
jóvenes del interior de la República Mexicana quienes, a pesar de todas las
dificultades, no pierden el interés y la pasión por hacer más cine. Finalmente,
quien se robó nuestro corazón fue Paco de la Fuente quien no pudo ocultar su
gran emoción por recibir el Ariel a Mejor revelación masculina por su papel en El
alien y yo
. Su discurso fue tan emotivo y emocionante que Bellas Artes
no dejó de aplaudirle hasta que se fue. Esperamos verlo pronto de nuevo en la
pantalla grande.

Quien tampoco pudo ocultar su emoción fue Adriana Paz, una
actriz que ha logrado lo que pocos en los 70 años de la AMACC: ganar tres
Arieles de manera consecutiva. En esta ocasión recibió el premio a Mejor coactuación femenina por su papel en La caridad.

Noé Hernández, la inolvidable pareja de Adriana en La tirisia, estuvo muy cerca de acompañarla en este festejo tan especial. El histrión ya llevaba dos premios consecutivos pero este año fue vencido por José Carlos Ruiz y Adrián Ladrón, ambos ganadores del
Ariel a Mejor actor en uno de los tres empates que se dieron en la noche: Mejor
sonido para Tempestad y La 4ª compañía; Mejor
película iberoamericana para El ciudadano
ilustre,
de Argentina, y Una segunda
madre,
de Brasil; y para los actores mencionados de Almacenados y La 4ª compañía, respectivamente.

Inolvidables son las palabras del gran José Carlos Ruiz quien, muy emocionado, tomó el micrófono y recordó aquel momento en el que pisó por primera vez los escenarios. “Hace 60 años, en este teatro fue donde actué por primera vez. Yo no fui a la escuela, fui al cine; y es lo más hermoso que me ha pasado en la vida”. Todos los asistentes mirábamos al actor con una enorme sonrisa; y aplaudimos fuertemente cuando pidió que todos luchemos por el cine nacional de la misma manera en que los políticos nos exigen nuestros impuestos. El lugar se llenó de aplausos cuando él pidio que, si alguna vez el Ariel llegara a desaparecer, todos nos unamos a él para orinar sobre las tumbas de la política nacional. 

Finalmente, y retomando el tema de la defensa del cine
mexicano, las intervenciones de toda la ceremonia corrieron a cargo de destacadas mujeres del cine mexicano. Una de las más poderosas fue la de dos estudiantes del CUEC y el CCC, las dos escuelas de cine más importantes
de México, pero todas coincidieron en que el cine, y la cultura, debe ser un derecho para
todos en nuestro país. Dolores Heredia, en una segunda intervención, pidió a
Enrique Peña Nieto, presidente de México, que defienda al cine mexicano en la
próxima negociación del Tratado de Libre Comercio, un acuerdo que fue
mencionado en varias ocasiones durante la ceremonia. 

Si no olvidamos la historia de nuestro país, el presidente
responsable de negociar y aprobar el polémico TLC fue Carlos Salinas de
Gortari. Es muy curioso que uno de los asistentes al Ariel 2017 fue Emiliano
Salinas, hijo del expresidente, quien acompañaba a su esposa Ludwika Paleta a
la ceremonia, ya que ella estaba nominada a Mejor actriz. No imagino el nivel
de incomodidad de ambos al escuchar una y otra vez al polémico TLC. Sin
embargo, es de vital importancia que el tema sea discutido y el cine mexicano
salga beneficiado en la próxima negociación entre los gobiernos de Estados
Unidos, Canadá y México. 

Si se logra, algo de responsabilidad tendrá la AMACC que,
desde su trinchera, sigue –y seguirá– luchando por una distribución y
exhibición justa del cine mexicano. El sueño de la Academia es que nosotros,
como nación, podamos reconocernos en nuestras películas, y lograrlo, hay que seguir luchando para poder contrarrestar el poco interés de muchos en nuestras películas. No todo el mundo tiene oportunidad de asistir a los festivales cinematográficos a ver las películas que difícilmente llegarán a la cartelera. Menos interés habrá por el cine mexicano si las exhibidoras siguen sin confiar más en las cintas nacionales. Hay calidad, hay diversidad de temáticas y un talento que ha sido aplaudido en el mundo. ¿Qué falta? 

Ojalá que el próximo año, lleguemos a una ceremonia del Ariel llena de películas que han sido vistas por todos y no sólo por unos cuántos. Los miembros de la industria lo merecen y nosotros, el público, seremos infinitamente beneficiados… 

mm

Apasionado de ver, escribir, leer, investigar y hablar sobre cine en todas sus formas. Soy fan de Star Wars, me sé de memoria todos los capítulos de Friends y si me preguntan de cine mexicano, no hay quien me calle. Editor en Cine PREMIERE.

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