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Berlinale 69: Ozon y Akin, visiones oscuras del mundo

Por:

11-02-2019
berlinale 69

François Ozon y Fatih Akin presentaron cintas que, con su retrato de lo más oscuro de la naturaleza humana, estremecieron al público alemán.

No fueron pocos los aplausos que se llevó By the Grace of God tras su proyección en el Berlinale Palast. La película marca el regreso del niño prodigio -bueno, de niño la verdad ya no le queda nada- François Ozon (Swimming Pool, En la casa), a la sección de competición de la Berlinale. Quien está familiarizado con su cine, sabe que a este cineasta francés no se le da nada mal eso de retar de una manera u otra al espectador. Le gusta picarlo, confundirlo, dejarlo con un manojo de preguntas en la mano. Esta vez, no obstante, su afán provocador no tiene nada de gratuito y sí mucho de una necesidad real de sacudir conciencias, aunque quizá más que una necesidad sea una suerte de responsabilidad, una cruzada personal que, sin darle más vueltas al ruedo, aboga por evidenciar, una vez más –recordemos de botepronto a Spotlight o la polaca Kler– los abusos sexuales realizados a menores por parte de miembros de la iglesia católica. “Lo que espero”, dijo Ozon en la conferencia de prensa, “es que esta película sea del interés público, que sea útil a la gente. La iglesia católica ha generado silencio alrededor de los abusos, pero estos se cometen en más sitios: en los deportes, y sobre todo en las familias”.

El caso se basa en el caso real de un sacerdote que actuó como un verdadero depredador pedófilo en la ciudad de Lyon durante años y cuyo veredicto, sometido a las leyes civiles, no se ha dado todavía. Con un estilo sobrio, pero bellamente retratado y reforzado por el talento de actores de primera calidad, Ozon arma su película a partir de tres personajes distintos cuyo único denominador común es, por supuesto, el haber sido abusados física y psicológicamente en algún momento de su infancia por este supuesto representante de Dios en la Tierra, es decir, por una de las personas en las que más confiaban en ese momento. El resultado es, por supuesto estremecedor, sobre todo cuando uno se percata de la exasperante lentitud y la postura, casi cínica, que las autoridades eclesiásticas adoptan con relación a la oprobia conducta de algunos de sus clérigos. Al parecer la película se exhibirá en México, país donde el caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, es bien conocido –entre muchos más–. De ser así levantará ámpulas, cierto, pero también moverá a la reflexión, como hacen las películas valientes.

Melvil Poupaud

Melvil Poupaud en By the Grace of God, de François Ozon.

El asesino más horrible de Hamburgo

Fatih Akin es uno de los directores alemanes más completos. A principios de siglo se ganó el Oso de Oro con su clásico Contra la pared y el año pasado, con En la penumbra, reafirmó su prestigio a nivel internacional. Con esas credenciales se agradece que su nueva propuesta sea tan absolutamente distinta a lo que ha hecho hasta ahora. O no. Depende. Es decir, ha vuelto con un producto que, en el supuesto de tener que definirlo con una sola palabra, ésta sería “incómodo”. Digamos que a nivel sensorial The Golden Glove produce en algunos momentos el mismo malestar que Irreversible, o que Réquiem por un sueño, o que algunos capítulos de la primera temporada de True Detective, es decir, que en ella huele mucho a podrido, a decadencia, a sordidez. Por alguna razón extraña, acaso por simple deseo de búsqueda –que siempre se debe apreciar en toda expresión artística, el cine incluido– Akin se decantó por contarnos la historia de Fritz Honka, un asesino en serie que cometió sus crímenes en la Hamburgo de los años 70. Para ello se aferra a la novela homónima de Heinz Strunk. El tipo, Honka, era un deforme, un loco, un alcohólico, un feminicida sucio y miserable, parte del lumpen (un grupo de desinteresados) alemán. Un monstruo humano de naturaleza nefasta, de esos que al cabo de los años se convierten en leyendas para asustar a los niños. “Si me dedico al cine es gracias al cine de horror”, confesó Akin en la rueda de prensa. En otro momento una declaración así hubiese creado confusión o sorpresa. Ya no. The Golden Glove es en el fondo una película de horror, pero de un horror peligrosa y chocantemente cercano. Retrato sin concesiones de un asesino de mujeres, de esos que sigue habiendo en todos lados, desde Ecatepec hasta Calcuta, y por eso se entiende que, en vez de maquillarla, el turco-alemán nos azote contra una violencia gráfica que entumece. Bien. Ahora, sin embargo, se abre paso la gran pregunta incontestable: ¿es una película como para recomendar?

golden-gloves-fatih-akin

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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