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CRÍTICAS Cine

El sueño del Mara’akame – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4
Calificación usuarios: 4
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17-05-2019

El sueño del Mara'akame es una historia aspiracional sobre las tradiciones, los choques generacionales, la rebeldía y los sueños coartados.

Título original: El sueño del Mara'akame
Año: 2017
Director: Federico Cecchetti
Actores: Luciano Bautista, Adrián Carreón, Antonio Parra
Fecha de estreno:17 de May de 2019 (MX)

A Federico Cecchetti lo invitaron a filmar una salida de sexto año de primaria a la comunidad huichol de la Cebolleta, en Jalisco. Faltaban pocos días para la celebración de uno de los rituales más importantes de la comunidad y le permitieron quedarse y verlo de cerca. Su fascinación, que ya era bastante, solo se acrecentó y empezó a gestar la idea de hacer un filme sobre los wixárikas. Ahí conoció al Mara’akame Antonio Haka Temai Parra, cantador y sanador de la citada comunidad, a quien pronto tuvo como uno de los personajes principales de El sueño del Mara’akame, una historia aspiracional sobre las tradiciones, los choques generacionales, la rebeldía y los sueños coartados que tiene como protagonista a Luciano Bautista en el papel de Nieri, el hijo de Antonio.

Este muchacho sueña con tocar en un concierto en Ciudad de México junto con una banda de jóvenes que participará en un festival en defensa de Wirikuta (la película se hizo hace varios años), pero su padre, ortodoxo en sus tradiciones, no se lo permite, pues tiene la convicción de que Nieri se convertirá en Mara’akame y que debe encontrar al venado sagrado en sus sueños, por lo que le prohíbe juntarse con ellos. Sin embargo, las circunstancias harán que su padre lo lleve con él a la capital.

Filmada en gran medida en la comunidad, con los habitantes de la misma en el reparto, la historia fluctúa entre lo fantástico y lo etnográfico, entre el retrato social de una realidad desoladora y la esperanza como elemento de cambio y aceptación. Con una mirada reflexiva, Cecchetti hace una clásica historia de crecimiento y maduración combinada con un acercamiento étnico a una minoría, reflexiona sobre la confrontación entre las tradiciones y la vida moderna y entre la relación entre un padre y su hijo. Además de que contrapone los amplios paisajes rurales, agrestes pero acogedores, con los cerrados espacios urbanos (como los pasillos y vagones del metro o las calles de La Merced). En eso, el trabajo del fotógrafo Iván Hernández (Diablero) resulta fundamental, pues en ambos casos, y a pesar del cambio de iluminación y de encuadres, consigue que ambas atmósferas se perciban tanto aterradoras como bellas.

Sin perder encanto ni emoción, en gran parte debido al carisma de Bautista, quien asistió a un curso de coucheo de actuación pues no se dedicaba a eso, el cineasta se detiene breve pero inexorablemente en la violencia citadina, la cual es el detonante de la transformación del personaje, de que comience el viaje iniciático de un chamán y que destrabe incluso la distancia emocional que tiene con su padre.

El sueño del Mara’akame ganó el premio como mejor primer/segundo largometraje de ficción en la edición 14 del Festival Internacional de Cine de Morelia. Más allá de centrarse en los wixárikas (incluso se habla mayoritariamente en su lengua), la película de Cecchetti toca un tema universal y de actualidad: el de un futuro coartado para los jóvenes que ha sido explorado, desde muy diferentes perspectivas, no solo en el cine nacional, como es el caso de la más desoladora Cómprame un revólver, sino en el internacional, como es el de En los 90. Pero el sentido de localía lo vuelve poderoso y cercano, además de que Cecchetti, también guionista, no se vuelca en el típico melodrama indigenista, sino que hace una cinta de carácter universal aunque la historia solo pueda ocurrir del modo como ocurre por la fuerza de las tradiciones que relata.

Y a pesar de ese realismo, la película transita por un terreno fantástico que acentúa su verosimilitud, como en esa escena en los andenes de la estación Morelos del metro en la que el protagonista al fin tiene la esperada visitación a la que refiere la cosmogonía de su pueblo.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Cómprame un revólver (Julio Hernández Cordón, 2018)
  • En los 90 (Jonah Hill, 2018)
  • Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2014)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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