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Sueños de exploración espacial en el cine

Por:

16-07-2019
Interstellar Christophe Nolan Exploración Espacial

De la Luna hasta las galaxias más lejanas, el cine ha capturado los deseos de exploración espacial a lo largo de toda su historia.

Desde sus primeros años, el ser humano ha mirado al cielo para preguntarse qué hay más allá de nuestro planeta. Con el tiempo, su imaginación lo llevó a uno de los objetivos más importantes de nuestra especie: la conquista espacial.

El cine ha capturado estas inquietudes en reiteradas ocasiones, empezando por viajes netamente fantásticos que fueron evolucionando gracias al desarrollo tecnológico del mundo real. El primer objetivo, la Luna, fue alcanzado en 1969, lo que motivó a mirar más lejos en busca de nuevos horizontes.

A continuación, las películas clave para entender los sueños de exploración espacial en la historia de la humanidad.

NOTA: Las cintas son mostradas en orden cronológico para comprender la manera en que el cine ha plasmado la exploración del espacio hasta nuestros días.

Viaje a la Luna (Dir. Georges Méliès, 1902)
(Vía)
George Méliès ya había demostrado su fascinación lunar en Sueños de un astrónomo (1898), donde interpretó al personaje titular soñando con una aventura en el satélite. Sólo unos años después, el Mago del cine usó su destreza para un proyecto mucho más ambicioso, Viaje a la Luna, sobre un grupo de científicos cuya misión rumbo al cuerpo celeste resulta en un alocado enfrentamiento con los selenitas espaciales. No sólo es el título más famoso del cineasta, sino uno de los más memorables en los primeros años de la naciente industria, siendo la Luna con el cohete clavado en el ojo una de las escenas más icónicas de todos los tiempos. A pesar de esto, el proyecto no representó grandes beneficios económicos para su creador, pues además de su alto costo -fue uno de los cortos más caros de la era silente-, fue incapaz de distribuirlo en Estados Unidos porque Thomas Alva Edison se hizo con copias ilegales que aprovechó para su beneficio propio. El francés se iría a la quiebra unos años después, pero su legado sigue viviendo hasta nuestros días, al grado que hoy se le considera el padre de la ciencia ficción fílmica.
Destino la Luna (Dir. Irving Pichel, 1950)
(Vía)
La ciencia ficción de los 50 suele ser recordada por los extraterrestres que emulaban la amenaza soviética, pero también por los viajes espaciales que externaban los deseos por ganar la carrera espacial. El ejemplo más famoso de la tendencia es Destino la Luna, sobre una investigación espacial que debe enfrentar toda clase de adversidades –falta de fondos, miedos sociales y fallos técnicos– para concretar su misión satelital. La cinta fue estrenada durante los primeros años de la era espacial, pero ni siquiera esto le salvó de tener varias inconsistencias científicas. Todas pasaron a segundo término ante el entusiasmo de los personajes principales que reflejaba el sentir de una sociedad ansiosa por conquistar las estrellas. Como dato curioso, la película incluyó una caricatura del Pájaro Loco con la que los personajes centrales explicaban la naturaleza de los viajes espaciales a sus posibles inversores y que tiempo después fue actualizada por la NASA para que la gente comprendiera la importancia de llegar a la Luna.
2001: Una odisea en el espacio (Dir. Stanley Kubrick, 1968)
(Vía)
La Luna fue un elemento recurrente del cine desde sus primeros años, pero Stanley Kubrick fue el primero en capturarla de una manera verdaderamente realista en 2001: Una odisea en el espacio, con una misión espacial que pretende investigar el monolito de Tycho. Esto es sólo el principio, pues la aventura continúa con una nueva travesía rumbo a Júpiter, la cual se verá entorpecida por HAL 9000. Batalló en su periodo de exhibición, pero el tiempo le convirtió en uno de los grandes clásicos cinematográficos de todos los tiempos, así como en la película más ovacionada de su realizador. Su perfección técnica, aunada al hecho de que estrenó sólo un año antes de la llegada del hombre a la Luna, ha hecho que muchos escépticos señalen a Kubrick como el director elegido por el gobierno norteamericano para filmar la aparentemente falsa transmisión lunar del Apollo 11 desde un set de televisión.
Marooned (Dir. John Sturges, 1969)
(Vía)
Sin ser el filme espacial más celebrado entre las audiencias, su legado trascendió las fronteras del cine para impactar hasta la industria aeronáutica. La película aprovechó el auge de la carrera espacial –estrenó sólo unos meses después de la llegada del hombre a la Luna- para relatar la historia de una misión incapaz de regresar a la Tierra luego de que su nave sufre desperfectos, lo que obliga a la NASA a idear un desesperado plan de rescate. Fracasó en taquilla, pero su alto realismo le valió el Oscar a Mejores efectos; inspiró pesadillas en Marilyn Lovell, esposa de Jim Lovell, previo al lanzamiento del Apollo 13; y contribuyó para que los Estados Unidos y la Unión Soviética idearan un plan de rescate espacial de manera de manera conjunta. Su legado también puede apreciarse en la filmografía de Alfonso Cuarón, pues además de inspirarle en la realización de Gravedad (2013), el mexicano le rindió un modesto homenaje al incluir una secuencia en Roma (2018).
Los elegidos (Dir. Philip Kaufman, 1983)
(Vía)
La llegada del hombre a la Luna marcó el punto más alto de la carrera espacial, una hazaña tan grande que casi hizo olvidar los esfuerzos previos que la hicieron posible, siendo el Proyecto Mercury con el que Estados Unidos envió sus primeras misiones tripuladas al espacio, uno de los mejores ejemplos. El escritor y director Philip Kaufman quiso revertir esta tendencia con Los elegidos, donde explora el heroísmo de los siete elementos involucrados en la proeza, quienes pasarían a la historia espacial bajo el nombre de Mercury Seven. El tiempo le restó popularidad entre las audiencias, pero el reciente furor espacial podría darle una nueva oportunidad, recordando su 98% en Rotten Tomatoes, su nominación al Oscar a Mejor película y sus impresionantes efectos visuales que permitieron las primeras secuencias realistas de una entrada espacial en la atmósfera terrestre.
Apollo 13 (Dir. Ron Howard, 1995)
(Vía)
Los viajes a la Luna han dado muchas historias de éxito, pero también otras llenas de tragedia. El Apollo 13 tuvo un poco de ambas, pues la nave sufrió una serie de desperfectos que casi le cuestan la vida a su tripulación, que pudo regresar a casa, pero sin cumplir el objetivo de llegar al satélite. Ron Howard abordó la tortuosa misión en Apollo 13, apoyándose en un elenco de primer nivel encabezado por Tom Hanks y recurriendo a efectos visuales tan fascinantes que el propio Jim Lovell pensó que la cinta había utilizado filmaciones proporcionadas por la NASA. Obtuvo nominaciones importantes en varios certámenes, pero la mayoría de sus reconocimientos se limitaron al aspecto técnico. No menos destacado es que se basó en las transmisiones originales de 1970 para dar una de las frases más populares de los últimos años: “Houston, we have a problem (Houston, tenemos un problema)”.
En la Luna (Dir. Duncan Jones, 2009)
(Vía)
La colonización lunar ha sido un sueño recurrente del hombre y como tal ha sido trasladado en numerosas ocasiones al campo del sci-fi. Pocas tan brillantes como En la Luna, que aprovecha un astronauta en un complejo del satélite para explorar temas complejos como la búsqueda de combustibles en los cuerpos celestes, el ascenso de la inteligencia artificial, la ética en la concepción de las formas de vida artificial y la soledad que enfrentan las contadas personas que se han dedicado a la exploración espacial. La cinta fue proyectada en la NASA previo a su estreno comercial, donde sorprendió por su cercanía a trabajos espaciales reales, como la posibilidad de utilizar recursos lunares para la construcción y así evitar gastos en el transporte de materiales. Por su parte, el público y la crítica la abrazaron con entusiasmo, dándole el estatus de culto y posicionándola entre las películas independientes más destacadas de los últimos años.
Interestelar (Dir. Christopher Nolan, 2014)
(Vía)
La ciencia ficción realista casi siempre se limita a los confines de nuestro sistema solar, ante la dificultad que implicaría plasmar un viaje rumbo a los rincones más remotos del espacio. Christopher Nolan abrazó el reto en Interestelar, que se inspiró en las teorías de Albert Einstein y los estudios posteriores del físico teórico Kip Thorne para mostrar una humanidad obligada a buscar un nuevo hogar en algún planeta de otra galaxia, valiéndose de los agujeros de gusano para acelerar el camino. Siempre fiel a su estilo, el cineasta no se conformó con la espectacularidad visual, sino que aprovechó su compleja narrativa espacio-tiempo para ofrecer toda clase de reflexiones sobre la naturaleza humana, lo que resultó en su cinta más ambiciosa, pero también la más incomprendida.
Misión rescate (Dir. Ridley Scott, 2015)
(Vía)
La Luna siempre fue el primer objetivo espacial por alcanzar, pero una vez lograda la empresa, la humanidad se permitió mirar un poco más lejos hacia el cuarto planeta del sistema solar. Misión rescate, la adaptación del libro El marciano escrito por el ingeniero informático Andy Weir, nos lleva a un mundo donde la conquista marciana no sólo es posible, sino que comenzó hace tiempo con una serie de viajes tripulados al planeta rojo. Ni siquiera esta experiencia puede impedir los accidentes, como el sufrido por un astronauta dado por muerto durante una tormenta y abandonado por su tripulación. Lejos de rendirse, el personaje brillantemente interpretado por Matt Damon aprovecha su entrenamiento espacial, así como sus conocimientos botánicos para mantenerse con vida mientras llega la ayuda. Su altísimo realismo ha hecho que algunos se pregunten si realmente debe ser catalogada como ciencia ficción, especialmente ahora que la NASA contempla sus primeras misiones tripuladas a Marte.
El primer hombre en la Luna (Dir. Damien Chazelle, 2018)
(Vía)
Tuvieron que pasar 49 años para que el cine viera su primera adaptación sobre la llegada del hombre a la Luna. La espera valió la pena, con un reencuentro entre Damien Chazelle y Ryan Gosling tras la ovacionada La ciudad de las estrellas (2016) y que lejos de centrarse en los aspectos técnicos de la carrera espacial, se inclinó por el lado más humano de Neil Armstrong. La muestra más controvertida de este esfuerzo fue que el filme no incluyó el momento en que el astronauta coloca la bandera estadounidense en el satélite, una decisión que inspiró críticas de las más altas esferas políticas norteamericanas, pero que fue defendida hasta el cansancio por el equipo de producción. “Ese momento del que la gente habla es icónico”, explicó el editor Tom Cross a The Washington Post. “Supusimos que la mayoría de la gente conoce a Neil, el ícono, pero lo que realmente queríamos mostrar era a Neil, el hombre”. Su estreno en 2018 no fue casualidad: inició los festejos por el 50º aniversario del alunizaje y recordó que el éxito espacial fue clave para consolidar a los Estados Unidos como primera potencia mundial, un mensaje muy importante ahora que el país apunta hacia la conquista marciana.
Ad Astra (Dir. James Gray, 2019)
(Vía)
¿Estamos solos en el universo? La pregunta que ha aquejado al hombre por generaciones ha sido llevada al cine en incontables ocasiones. Pocas tan emotivas como Ad Astra, donde la obsesión por resolverla resulta en dos misiones cósmicas separadas por 30 años de distancia y que podrían dar el reencuentro de un astronauta con su padre. A diferencia de otros exponentes de la ciencia ficción contemporánea, el filme deja atrás los valores científicos para apoyarse de lleno en los existenciales, lo que al provoca que las respuestas pasen a segundo término ante las reflexiones de dos hombres cuyos problemas personales engloban la soledad que nos aqueja como especie.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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