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CRÍTICAS Cine

Solteras – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3
Calificación usuarios: 3
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07-06-2019

Solteras parte del cliché y los estereotipos para llevarlos a lugares que cuestionan el machismo y los roles de género, sobre todo los femeninos, además de presumir un reparto más que efectivo y hábil para la comedia.

Título original: Solteras
Año: 2019
Director: Luis Javier Henaine (Tiempos Felices)
Actores: Cassandra Ciangherotti, Irán Castillo, Gabriela de la Garza
Fecha de estreno:07 de June de 2019 (MX)

A menudo la comedia es utilizada como un vehículo para defender ideas que, en otro género, podrían resultar tremendistas o demasiado explícitas y moralizantes. Solteras, segundo largometraje de Luis Javier Henaine (Tiempos felices, 2014), puede tomarse como un relato sostenido en la noción de que la comedia entrega la tesis principal del argumento a través del contraejemplo (idea sostenida desde la teoría literaria). Esto es particularmente claro si consideramos que al tratar un tema como la soltería femenina, con todos los estigmas que le recaen, lo fácil hubiera sido entregar un cuento de hadas donde la bondad es la única virtud de sus protagonistas, lo que no es su intención.

Ana (Cassandra Ciangherotti, con estupenda vis cómica) tiene treinta años y está obsesionada con casarse. Cuando su novio desde hace una década la termina, se inscribe en el curso de Lucila Moreau (Gabriela de la Garza), una “coach” que promete enseñarles lo necesario para conseguir esposo. Ahí, junto a un grupo de mujeres que también buscan comprometerse con desesperación, intentará lograr su objetivo a toda costa… aunque los métodos no sean los mejores.

En su nueva propuesta (escrita a cuatro manos por Alejandra Olvera y el director), Henaine logra darle la vuelta a la comedia simplona en que pudo derivar tal sinopsis. El realizador le aporta matices que parten del cliché para llevar su filme hacia otros lugares, especialmente a partir del tercer acto. Mientras que las dos primeras partes resultan una sucesión de eventos relativamente previsibles, en su recta final Solteras da un giro donde la trama rechaza respuestas sencillas, contrario a lo que últimamente se ha visto en el panorama reciente del género en México, en donde todo lo que se piensa que va a pasar, pasa. Aquí yace la mayor contribución del filme, dado que no se limita a ridiculizar la actitud de los personajes (aunque por momentos hay algo de eso, en un tono cercano a la farsa). En su lugar, la cinta deja clara su intención de conducir a la reflexión sobre las concepciones machistas y patriarcales de ser “soltera”, en un país que abreva ávidamente de estas conductas.

Poco más que funcional en su puesta en escena (Tiempos felices resultó más afortunada en este apartado, si bien aquí conserva una paleta de colores similar) y con un ritmo que decae en los minutos “bisagra” entre el segundo y tercer acto, en el reparto es donde encuentra sus cartas más fuertes.

Ciangherotti lo hace impecable: le da a Ana los matices necesarios para presentar un personaje con el que empatizar y a quien uno quiere ver lograr su cometido. Al mismo tiempo posee defectos y no toma las mejores decisiones, cegada por su ambición principal. Su desempeño revela un toque especial para lo cómico, mismo que ya había mostrado en el primer trabajo de Henaine, en El club de los insomnes y, por momentos, en Las niñas bien. Con esto amplía el registro de sus capacidades, disipando cualquier duda sobre su calidad actoral (si es que alguna quedaba).

También está rodeada de personajes secundarios lo suficientemente bien interpretados por actrices que saben cómo ejercer la comedia: Gabriela de la Garza, Sophie Alexander-Katz (Sandra), Irán Castillo (Ilse), Mariana Cabrera (Ema) y Edwarda Gurrola (Lola). A pesar de que los caracteres de este grupo resultan más estereotipados y menos dimensionales que las de Ana, de entre todas destacan Alexander-Katz, como una mujer bastante independiente que, sin embargo, busca desesperadamente una relación estable. También resalta Mariana Cabrera, quien otorga calidez e ingenuidad a partes iguales al personaje de Ema. Mención aparte merece De la Garza, pues sus tablas se dejan ver bastante bien en el papel de Lucila, quien encarna los prejuicios y los convencionalismos nocivos que rodean a las mujeres con respecto a las relaciones amorosas heterosexuales.

En su fondo y aun con las carencias, Solteras es más de lo que aparenta. El filme juega tanto con estereotipos y clichés de comedia como de género, pero no dictan el relato. El guion ataja la tentación de aplastar a sus personajes en la vorágine de exigencias externas; de reducir a su protagonista y a las secundarias en víctimas tanto de las presiones sociales como de sus propias obsesiones (la añeja y machista visión de la “mujer histérica”) y les otorga autonomía y agencia. Sus decisiones pueden no ser las correctas o ni siquiera enfrentarlas directamente al sistema, pero eso es harina de otro costal. Lo importante es que, al final, sus éxitos o sus tragedias, sus mentiras o verdades, fueron decididas por ellas. Y eso es invaluable.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • El club de los insomnes (Joseduardo Giordano, Sergio Goyri Jr., 2018)
  • Las horas contigo (Catalina Aguilar Mastretta, 2014)
  • Las niñas bien (Alejandra Márquez Abella, 2018)

Comunicólogo. Aprendí a graduarme en todo de aprendiz. Cinéfilo irredimible, que nunca puede ver todo lo que quisiera. Aspirante, también, a periodista. Amante de las series, de la trova, y de todo lo que implique conocer cosas nuevas.

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